n el último trimestre del 2004 se han disparado las señales de alarma en la economía castellonense. Pero las previsiones para el 2005 no son mejores. Al contrario: son iguales o peores. Todo y todos indican que la cosa irá a peor. Ya se sabe. Toda situación es susceptible de empeorar.

Los cítricos están tocados de muerte. No es que ésta sea la peor campaña de la historia, que lo es. Es que la superproducción detectada este año demuestra que el futuro pasa por arrancar muchos árboles. Por no hablar de la caída en picado de la renta agraria.

El azulejo tampoco pasa su mejor momento. Tiene mejor estructura económia y financiera que la agricultura, pero bajan las ventas y suben los costes y la competencia. El 2005 será peor que el 2004.

¿Y el turismo? El turismo no existe. Es virtual. Le funciona bien a alguna empresa, pero no como sector. Es una apuesta de futuro. Pero para que exista ese futuro ha de haber una apuesta por grandes proyectos, que atraigan dinero y turistas. Y estos proyectos tiran de la construcción, que es la única locomotora que sigue funcionando.

Lo malo es todo esto se detectó hace meses. Pero como las tiendas siguen llenas, parece que no pasa nada. ¿Alguien en algún sitio se está planteando algo? La pregunta no tiene respuesta. Aquí nadie quiere reconocer que antes de empezar a llorar a lo mejor es todavía momento de hacer algo.