Castellón es una población en la que demasiados ciudadanos motorizados quebrantan repetidamente distintas reglas de circulación plenamente establecidas y obligatorias sin que los encargados de hacer cumplir estos preceptos, cumplan tampoco con sus obligaciones a pesar de cobrar para ello.

Las aceras en infinidad de calles y plazas están ocupadas por vehículos en contra de lo dispuesto. En las esquinas no se cumple el Código de Circulación. Muchos conductores no cumplen las señales de dirección, ni se colocan en los debidos canales marcados, y emplean y ensordecen con sus escapes libres contra lo legislado. Algunos ignoran la cesión del paso teniendo siempre prioridad la derecha y circulan a peligrosa velocidad.

Y ahora, por si fuera poco, como muy bien denunció Eduardo Mas, se ha puesto de moda el que las bicicletas circulen por las aceras y encima en dirección contraria y sobre los pasos de peatones.

La Policía Municipal, ¿no la pagamos para que sancionen a quienes no cumplan las leyes?

El no cumplir las leyes de circulación, no sólo nos colma de riesgos y peligros, asimismo nos hace perder el tiempo mientras que los encargados del tráfico no cumplen sus obligaciones, tanto quienes mandan como los ejecutivos.