Más de la mitad del gas natural que demanda el sector cerámico no tiene el suministro asegurado a dos meses de que finalice el contrato con Gas Natural, compañía con la que la patronal azulejera Ascer firmó el acuerdo sectorial y al que se acogieron la mayor parte de empresas azulejeras castellonenses.

La cuestión no es baladí. El sector ha mostrado su preocupación y su descontento no sólo con los aumentos de precio de la energía, sino también con la actuación del Gobierno en la regulación de esos precios que pone trabas a un mercado de libre competencia, primando a Gas Natural.

Esta falta de competencia del mercado gasístico español hace que las empresas comercializadoras de la energía gasista mundial no realicen sus ofertas a sus futuribles clientes, lo provoca una situación de inseguridad en un sector tan dinámico como el azulejero, en absoluto deseable para la estabilidad empresarial y laboral.

No obstante, la responsabilidad en esta situación también la debe asumir el propio sector azulejero por su inactividad en la búsqueda de fórmulas para introducirse en el mercado de la energía o, al menos, para poder tener un cierto peso e influir en él, evitando posiblemente situaciones como la actual.