Villa Elisa es del pueblo de Benic ssim. Lo ha sido y lo debe continuar siendo. Una decisión tomada sin consenso, ni siquiera mayoría, ha permitido firmar un convenio para ceder el palacete a la empresa de la Generalitat Castelló Cultural S.A, por un periodo de 25 años. Hasta el 2032 la llave estará en otro lugar. No con nuestro apoyo. Ni con nuestro silencio. Al decirlo, creo interpretar el sentimiento de mucha gente que sigue con desaliento el devenir de estas noticias. Nos parece muy bien que el gobierno de la Generalitat --cuyas competencias en cultura son exclusivas-- invierta (hace muchos años que lo prometió) pero no a cambio de las llaves. Deben buscarse otras fórmulas para que el dominio y la capacidad de decisión sobre lo que ocurra en el Palacete Municipal no salgan de Benic ssim (el informe jurídico del Ayuntamiento señala que tendrá que desafectarse el inmueble para que pase a controlarlo la empresa). Como mínimo, deben explorarse modelos de gestión compartida diseñados desde el respeto, la lealtad y el reconocimiento institucional al Ayuntamiento de Benic ssim. Los benicenses no pueden perder la soberanía sobre un espacio fundamental para entender muchas cosas de nuestra historia. Villa Elisa como patrimonio público en primera línea de playa y en un entorno privilegiado significa, para nosotros, un símbolo de la victoria de la democracia sobre la decadencia. Un ejemplo de las ganas de progreso de una sociedad local que "ya no baja a las villas con el delantal a servir al señorito". Benic ssim decidió, tras adquirir el inmueble, dedicarlo a promover la cultura y el turismo de calidad. Caben muchas ideas, pero no renunciar al control de lo que allí suceda.

Recién creada la UJI, el Ayuntamiento resolvió en 1991 vincular el destino del palacete a la impronta cultural del que habrá sido el mayor revulsivo social y económico del siglo XX y lo que llevamos del XXI en Castellón: la Universidad. Se firmaron acuerdos con el primer rector, Francesc Michavila y una corriente de renovación y cosmopolitismo comenzó a sedimentar en Benic ssim: cursos de verano, sedes permanentes de grupos académicos, trajín de estudiantes y profesores, pensamiento y libertad. Y a pesar de las limitaciones que ofrecía un espacio sin mayores comodidades y necesitado de una adaptación para los nuevos tiempos.

El gobierno previo a la moción de censura tomó una decisión relevante en 2003. Incorporó Villa Elisa al programa del Plan de Excelencia Turística. Este acuerdo significó la consignación de los primeros y únicos 330.000 euros para comenzar su reforma y dignificación. Se contactó con el prestigioso arquitecto Portaceli para que comenzara a estudiar las posibilidades reales. Castelló Cultural mostró su interés por invertir en Villa Elisa. Pero una cosa es aportar recursos al Ayuntamiento de Benic ssim para culminar la rehabilitación y otra es someternos a condiciones inaceptables. 25 años sin pintar nada en Villa Elisa nos parece un precio demasiado amargo para los ciudadanos de Benic ssim y sus instituciones locales. Dicen que Castellón Cultural no invierte en ningún lado si no es suyo. Pero, ¿quién es Castelló Cultural? ¿Acaso sus fondos no surgen de la misma caja que alimenta al resto de la Generalitat? ¿Es que su dinero no brota de los bolsillos de los contribuyentes, entre otros, los de Benic ssim? Tendría su gracia que, con el espejito de ayudarnos a restaurar Villa Elisa, nos la arrebataran 25 años. Lo dicho, no con nuestro silencio.

Portavoz del PSPV-PSOE y diputado autonómico