Querido lector:

El fenómeno de la inmigración, que tan bien conocemos en la provincia de Castellón, porque se ha producido casi de forma compulsiva en unos pocos años, va a ser uno de los temas estrella del electoral curso político que se nos avecina.

Las razones son varias, pero pueden resumirse en unas pocas. Por un lado, las tasas de inmigración están progresando a unos niveles tan elevados que se comienza a cuestionar el poder de nuestra economía para poder asumirlo.

La existencia de esos niveles elevados comienza a provocar colapsos de nuestros servicios básicos: sanidad, educación, seguridad ciudadana...(por falta de previsión, principalmente, ya que el inmigrante que utiliza estos servicios, también los paga con sus cotizaciones regularizadas).

Es evidente el fracaso de las diferentes leyes de extranjería de nuestra democracia, que no han impedido las sangrías humanitarias de pateras y cayucos, pero que tampoco lo hacen con las entradas más numerosas desde América o Europa.

En definitiva, un fenómeno que afecta nuestra vida diaria, con el que convivimos ya de forma rutinaria y que debemos afrontar adecuadamente, ya que si no en un futuro puede ocasionar problemas de inadaptación y de xenofobia.

Además, no lo podemos olvidar, está el interés político más directo sobre los nuevos votantes que este fenómeno provocará y al que los partidos políticos no son, en absoluto, ajenos.