El verano avanza calurosamente y va agotando sus últimos días, y mientras, Castellón, va recuperando su pulso normal. Los atascos y el caos de tráfico se multiplican en contra de los anuncios prematuros que realizaba el concejal de Seguridad, Carlos Tovar, en un intento de avalar sus decisiones y medidas. Pero sólo el tiempo da y quita razones y en este caso ha bastado un escaso tiempo para acallar dichas declaraciones.

Pero uno de los signos más claros de recuperación del ritmo de la ciudad es el comienzo del curso escolar, el ir y venir de niños/as que comienzan su nuevo periplo. Lamentablemente, muchos tendrán que acudir a barracones, otros todavía no pueden ir a escuelas públicas de 0 a 3 años, otros tendrán difícil el compatibilizar el horario escolar con el laboral de sus padres por no haber avanzado lo suficiente con la Escola matinera i oberta.

Al contemplar todo este movimiento de inicio del curso escolar en la ciudad, pienso en lo importante que es que todos seamos capaces de bajar la mirada a la altura de los niños. Es decir, que se cree y planifique una ciudad a la altura de los niños, paseable, accesible, con espacios públicos, cómoda, confortable... Pues si una ciudad está realizada con dicha concepción también lo estará para los mayores, los discapacitados, es decir, estará a la altura de todos. ¿Realmente se cumplen estas premisas? ¿Se está trabajando en ellas en Castellón? Clara y lamentablemente, no. Lo importante en una ciudad son las personas que vivimos dentro de los edificios, que paseamos por sus calles, que trabajamos, que nos movemos, que nos relacionamos, que convivimos. Señor alcalde, intente bajar la mirada a la altura de los niños para hacer una ciudad accesible y para todos.

Portavoz del Grupo Municipal

Socialista en Castellón