Superar la desigualdad social y la inseguridad ciudadana, la planificación de un urbanismo más funcional y a la vez más humano, con servicios al alcance de todos, son algunos de los grandes retos que se abordaron durante el diálogo de expertos, que bajo el título Ciudad y ciudadanos del siglo XXI se celebró hace un par de años en el Fórum Barcelona 2004. Estas propuestas, junto a la integración de los habitantes y los espacios urbanos, la extensión y equiparación de derechos, la descentralización de la cultura, el desarrollo de la convivencia democrática, la aplicación de políticas medioambientales que hagan de la ciudad un lugar saludable y limpio para vivir, el crecimiento económico sostenible, el pleno empleo y la distribución de la riqueza, y por último el sentido de pertenencia a la ciudad, no desde sentimientos localistas o casticistas, sino desde la ciudadanía como fuente de libertad y bienestar, son retos que las ciudades del siglo XXI han de afrontar, tanto desde la participación ciudadana, como desde apuestas políticas.

La pregunta es: ¿Está Castellón preparada para asumir este desafío? Sinceramente pienso que no, o por lo menos un no a medias, ya que si la sociedad civil sí muestra el dinamismo necesario para poder transitar por el siglo XXI, no ocurre lo mismo con la clase política dirigente en la actualidad, que revela síntomas de agotamiento político y está más pendiente de mantenerse en el poder, que de afrontar los cambios que el futuro está demandando.

A la derecha gobernante de Castellón le falta un proyecto político ilusionante y transformador, que se puede notar en la aplicación de políticas erráticas, la aparición de corruptelas, comportamientos oligárquicos y excesivo control de la sociedad civil, en definitiva, deterioro del estado de bienestar y la calidad de vida ciudadana.

Por ello Castellón necesita un cambio político que redunde en beneficio de sus ciudadanos, capacitado para liderar una transformación social, capaz de aprovechar las sinergias culturales, económicas, sociales y ciudadanas que tiene, y nos introduzca en la senda del progreso por la que ya algunas ciudades de nuestro entorno político y geográfico han empezado a entrar.

Licenciado en Historia