Las pintadas que han aparecido en las paredes del Museu de Belles Arts de Castellón son absurdas. Estropean la fachada y dan muestra de que en la ciudad hay jóvenes que no saben utilizar de forma adecuada su talento. Los graffitis son, sin duda, un arte, pero estas rayas no son comparables a este tipo de expresión artística y, además, las paredes del recinto cultural no son un mural de exposición. Suspenso al artista que afea el Museu.