Q uerido lector:

Finalizada ya la Feria de la cerámica italiana CERSAIE varias conclusiones pueden desprenderse para la principal industrial castellonense.

Por un lado, que el sector está saneado, su producto se vende dentro y fuera, cada vez se destinan más recursos a la investigación y el desarrollo, mantiene e incluso crece en la creación de empleo, sin riesgo evidente de deslocalización, en definitiva compite aunque no en igualdad de condiciones -y pienso en China- en todos los mercados con solvencia.

Pero por otro, se trata de un sector que no debe descuidar algunos aspectos. Me refiero a los costes energéticos -el gas-, a las cuotas, al control de las emisiones y al coste del transporte.

En este último sentido, es unánime entre los empresarios la reivindicación de una mejora de las infraestructuras, tanto a nivel interno -las carreteras entre las poblaciones azulejeras son insuficientes y precisan de ampliaciones en varios de sus trazados- como externo, las carreteras de entrada y salida del eje mediterráneo, el desarrollo del Puerto de Castellón también al tráfico de contenedores -en vez del monopolio del de Valencia- y el corredor ferroviario de mercancías hacia Europa.

Son asignaturas pendientes que no dependen directamente de los empresarios del sector, pero que quizá deberían sentirse públicamente con más fuerza dentro del mismo y ante las administraciones públicas que sea necesario.