No hay glamour y ya llevamos así varios años. Bueno tampoco es que el expresidente Aznar fuera excesivamente glamouroso pero, al menos, a los periodistas en prácticas nos permitía contactar con medios de la capital y nos hacía sentir importantes. Cuando no era una cena, era un paseo en bici, un baño o una recepción a la prensa, donde se detallaba la lectura del verano y las aficiones del ex. Y lo más era la cena clásica con la militancia, un acontecimiento social, al igual que el cumpleaños del líder del partido en Castellón. Muchas horas de guardia desde el último viernes de julio, tras el Consejo de Ministros, hasta finales de agosto. Todos los años era lo mismo. Era noticia hasta los participantes del torneo de pádel de Playetas --ahora se ha internacionalizado en Bellver--, el pareo de Ana Botella, en definitiva, historias que se repetían año tras año y llenaban los periódicos con menos quebraderos de cabeza para los redactores-jefe que cubrían el expediente con anécdotas y fotos de la visita del verano. Castellón era noticia.

Desde que Aznar dejó de venir a Oropesa, por estos lares no ha venido nadie. Bueno sí, están los de siempre. Consellers en chiringuitos de toda la vida, exconsellers, expresidenta de las Cortes, exdirigente nacional socialista, experiodistas, exfutbolistas, hasta exricos y eso sí pocos ex-tranjeros. La Costa Azahar se ha trasladado a Marina d´Or, donde en lugar de aznares hay gente ex-trovertida, ex-travagante y ex-traña procedentes de Ex-tremadura y de Ecs-paña. Los periodistas en prácticas ahora lo tendrán mucho más complicado que cuando hice mis primeros bolos periodísticos. Yo lo tenía chupado.

Periodista