Soy seguidora asidua de la información meteorológica, lo que no resulta nada original si se tiene en cuenta las altas cotas de audiencia que en las diversas cadenas de televisión alcanzan los espacios dedicados al tiempo. Su predicción ha preocupado siempre, dependiendo de si llueve o hace sol las actividades que se pueden realizar son bien distintas y poder predecirlo es poder adelantarse y planificar tareas, salvar cosechas o campañas turísticas.

Cuando el proceso es inverso y lo que se desea es conocer el tiempo de otras épocas, las fuentes documentales, entre otras, aportan gran información. Por ejemplo, en enero de 1476 se afirmaba en Castellón que per les pluges los alberchs de la vila són en molt perill y s´en derroquen. La impotencia que generaba el mal tiempo se intentaba compensar amb oracions e profesons para intentar que Déu, loat e pregat, li plasca hoyr-nos en levar aquest temps.

Lluvias, sequías y terremotos también fueron recogidas por los antiguos cronistas locales de los siglos XVIII y XIX que, en su papel de reporteros de la época, hicieron un seguimiento de los hechos meteorológicos más destacados.

Quien actualmente sí hace un seguimiento meteorológico de verdad es la Associació d´Amics de la Meterologia d´Albocàsser. Sin ánimo de lucro y a su expensas, han conseguido instalar una estación meteorológica dotada de la mejor tecnología. Desde el mas de la Llacuna remiten a diferentes centros del estado español sus datos. Una información meramente local, como ellos resaltan, que se convierte en valiosísima a la hora de elaborar predicciones de carácter general.

Historiadora