El primer convento que hubo en la villa de Castellón fue el de los agustinos. Seguramente llegaron al poco tiempo del otorgamiento del privilegio de traslado y se instalaron extramuros, junto a la acequia Mayor, donde hoy está situado el Asilo de Ancianos.

También existía por entonces en la población un edificio conocido como el Hostal del Senyor Rey. Era este un recinto que, aunque nunca tuvo el rango de palacio, servía para albergar a los reyes cuando se encontraban en la villa. En su interior fue asesinado en el año 1363, a manos del futuro rey de Castilla y entonces conde de Trastámara, el infante don Fernando. Los hechos del suceso aparecen perfectamente narrados en la Crónica de Pere que se refiere al lugar como al nostre hostal.

Tiempos difíciles que también afectaron a los frailes cuyo convento, como consecuencia de la guerra con Castilla, fue severamente dañado. Entonces el rey les ofreció su hostal y allí que se fueron no del todo contentos. En 1393 fray Pere Ponç manifestaba el disgusto de la comunidad en aquel sitio com no fos verdaderament sino quasi en loch de pressó.

Ellos intentaron reconstruir su antigua casa, el municipio colaboró en el proyecto, las obras comenzaron, pero al final se quedaron en el hostal real que, a pesar de que continuó acogiendo a reyes y reinas de paso por la villa, acabó mudando su denominación por convent de Sent Agostí.

Hoy la iglesia de ese nombre, en la calle Mayor, nos sitúa exactamente en el emplazamiento geográfico de antiguas historias.

Ah, también muchas felicidades a todas las Agustinas y Agustines por su santo.

Historiadora