La eurodiputada socialista Rosa Díez parece decidida a dar definitivamente el salto con el que viene amagando desde hace meses: irse del PSOE y montar un partido sobre la estructura de la plataforma Basta Ya. Es este un colectivo nacido del hartazgo que producen en el País Vasco los crímenes y las extorsiones de ETA, pegado a las víctimas, claramente antinacionalista y que se ha opuesto frontalmente al fallido proceso de diálogo que intentó el presidente Rodríguez Zapatero. Pero paradójicamente, la fuga de Díez es más preocupante para el PP que para el PSOE. De hecho, los socialistas solo se han mostrado interesados en retener el escaño en el Parlamento europeo que ocupa Díez. La salida de quien en el año 2000 compitiera con Zapatero, José Bono y Matilde Fernández por la secretaría general del partido estaba ya descontada, a la vista del reguero de declaraciones que la eurodiputada ha ido haciendo. En el PSOE creen que una operación como esta, por más que la apadrinen personas de indudable sello progresista como el filósofo Fernando Savater, va a buscar los votos en los caladeros radicales del PP.

La operación de Basta Ya tiene algún paralelismo con la de Ciutadans, formación que emergió en Catalunya en las elecciones autonómicas del 1 de noviembre del año pasado y que obtuvo casi 90.000 votos y tres escaños. Vista la evolución posterior de Ciutadans, el proyecto de Rosa Díez quiere marcar distancias.