En los últimos días parece que hasta el más pintado tiene un lapsus linguae, además de algún que otro resbalón.

Es habitual tildar a los políticos de actores, marionetas que fingen decir justo lo contrario de lo que piensan, medidores de palabras y obsesos por las apariencias de la mujer del César y no por lo que realmente es.

Pues bien, en defensa del colectivo de ciudadanos que trabajamos por mejorar cada día nuestro entorno, quisiera manifestar que la dedicación a la política es sensibilidad, es afán por la mejora, es entrega, es sacrificio y es voluntad. Nada que ver con la mentira, la apariencia o la búsqueda de la crispación.

Como representante de la ciudadanía me avergüenza la actitud de algunos por manipular y manejar las voluntades de las masas para dirigir hacia la deriva su futuro a costa de lo que haga falta con el único motivo de conseguir el poder.

Los políticos que tienen dos caras, las maquinaciones y estrategias de ingeniería comunicativa, al final acaban por hacer caer por su propio peso lo que aun no entiendo cómo se puede aguantar derecho.

A buen entendedor, pocas palabras bastan y estoy seguro que España está llena de buenos entendedores que no pasarán por alto la estrategia preelectoral de quienes hablan de tensión cuando quieren decir crispación.

Una verdadera pena, un triste espectáculo que nos advierte de la preocupación de aquellos que pasan por alto los verdaderos problemas de los ciudadanos españoles y se preocupan únicamente de crispar a los demás grupos políticos para hacer saltar las chispas e intentar encender llamas que ellos con lágrimas fingirán querer apagar.

Una verdadera lástima.

Alcalde de Peñíscola