Ya estamos inmersos en una nueva campaña citrícola y la preocupación de los agricultores productores en Castellón es, como sucede siempre, la del precio que recibiremos por nuestra cosecha.

Y es que, estimados lectores, los antecedentes de las últimas campañas no son como para lanzar cohetes de alegría ante las cotizaciones percibidas. Cuando no es por la merma de cosecha es por un pedrisco a deshora o por un trato a comercializar, pero lo cierto es que los agricultores siempre están en vilo hasta conocer el precio que recibirán por todo un año de trabajo.

No se debería olvidar que los agricultores son una parte importante de la cadena agroalimentaria y de hecho con su trabajo y esfuerzo hacen que se ponga en funcionamiento el resto de la cadena. Sin embargo, son los únicos que al inicio de la campaña, no tienen un precio por su producto o un convenio por el trabajo que realizan. Todos cobran, todos tienen un convenio laboral (collidors, trabajadores de almacenes, administrativos y directivos de estos últimos, otros tienen garantizado el cobro de las comisiones como los intermediarios). En definitiva, todos menos los que ponen en marcha todo el mecanismo: los agricultores.

Desde la Unió de Llauradors pensamos que es importante que se tenga en cuenta en este inicio de campaña a los agricultores, que viven de este negocio en horas bajas para quienes producen y no tan malos para los que exportan que siguen incrementando año tras año en volumen y facturación económica sus envíos al exterior. Es evidente entonces que necesitamos políticas agrarias que tengan como objetivo a los citricultores. Los precios que recibimos no son consecuencia de sumar a los costes de producción el resto de costes y márgenes comerciales o valores añadidos hasta poner la producción a disposición del consumidor, más bien se trata de todo lo contrario.

Pero aquí en el sector citrícola siempre se ha partido de un precio de venta en los mercados a partir del cual se descuentan los beneficios de toda la cadena agroalimentaria hasta que al productor le llegan unas cantidades residuales. Algo perverso e injusto que nadie, salvo los agricultores, parece querer cambiar.

Delegado provincial de la Unió