Qué lector/a de Mediterráneo con algún familiar discapacitado psíquico aceptaría que su ser amado dependiese de una cena solidaria anual para un futuro incierto? Ninguno.

Más aún: ¿Estarían igual de tranquilos sabiéndolo atendido en un centro privado que en uno público? Que levanten la mano quienes deseen que la integración sociolaboral de su hijo o hija con alguna deficiencia psíquica y las atenciones y cuidados hasta su último sueño dependan de lo recaudado en una noche de glamur capitalino de una caridad trasnochada. ¡No veo ninguna!...

Mis felicitaciones más sinceras a la organización de la cena gala denominada Castellón por todos por el gran éxito de asistencia que se registró y también a las asociaciones Afanías, Aspropace, Síndrome de Down Castellón y Rinconet por los 145.000 euros recaudados y por su gran labor desarrollada desde su creación.

Lo cortés no quita lo valiente. Lo cortés comporta dar los parabienes más efusivos; lo valiente supone reconocer que ninguno de los padres y/o familiares de todos los discapacitados psíquicos beneficiarios se resigna a que su angelito esté siempre dependiendo de esas cenas/galas glamurosas.

Seguro que todos prefieren depender de fondos públicos fijos en los presupuestos anuales y que sean atendidos por instituciones de la Administración pública; requisitos que brindan seguridad y continuidad a los sufrientes padres.

Esos requisitos, precisamente, son los que han negado siempre los gobiernos de la derecha católico/paternalista/retrógrada, acostumbrada a servirse de los necesitados para ganarse el cielo y, al tiempo, pasarlo bien al precio de 100 euros por cabeza.

¿Cuántos padres de psíquicos no pudieron asistir a la gala por gastarlo todo en su ángel? Los que manejan numerosas cuentas bancarias y alguna docena de millones no sufren crisis. ¿Qué significan 100 euros para ellos? Una noche de farra.

¡Exijo un futuro absolutamente cierto y seguro para todos mis colegas psíquicos de Castellón y provincia!

Exdiputado autonómico del PSPV