El funcionamiento de la sanidad es una de las principales tareas de la Administración que el ciudadano más valora o critica, según el caso, en el día a día. Un servicio correcto y una atención personalizada en el espacio de tiempo necesario comportan una satisfacción en el usuario difícil de superar. Ahora bien, si de entrada la ventanilla para solicitar las citas está ya saturada y se provocan colas interminables, con el consiguiente cabreo de funcionarios y público en general, y si encima el médico apenas dispone de tiempo para atender a cada paciente, el resultado es catastrófico. Esta última situación es la que parece vivirse estos días en el centro de salud de Moncofa.

Si cada uno de los tres médicos de la localidad --los dos de cabecera y el de refuerzo-- tiene a su cargo la inestimable cifra de 1.400 pacientes y encima tienen que hacer encaje de bolillos para atender sus respectivas guardias, resulta fácil entender que el mosqueo sea bastante generalizado. ¿Soluciones? Muchos vecinos han solicitado al consistorio que negocie ante la Conselleria la posibilidad de tener el centro de salud de la playa abierto todo el año y la de contar con el ambulatorio del pueblo las 24 horas.

Para estar orgullosos de una sanidad pública que sea la envidia de otros países, como mínimo tenemos que conseguir que los plateamientos optimistas se cumplan. Hay que mejorar el servicio y dotar de personal suficiente para que tanto el médico como el paciente mantengan una relación correcta y personalizada.