A la vista de las contradictorias manifestaciones que los miembros del consejo de la Autoridad Portuaria han venido llevando a cabo en los últimos meses, no estaría de más que la próxima reunión del mismo se retransmitiera por alguna televisión local. De esta forma se podría conseguir que, de una vez por todas, se tuviera claro quién apoya la reapertura del acceso ferroviario desde el norte y el porqué.

Mientras tanto, asistimos a una partida de póquer en la que la mayoría de los jugadores ha ido anunciando que disponía de una serie de cartas que se han transformado en faroles conforme llegaba la hora de enseñar las mismas, sin que a estas alturas podamos saber ya el juego de cada uno de ellos. Así, se ha producido una evolución en la toma de posiciones que, ciertamente, no hace más que sorprender, en una escala que comenzaría por el sí rotundo (a las obras de acceso), y que se ha ido transformando paulatinamente en un sí matizado (como mal menor), hasta llegar al no teórico (en el marco de la hipótesis) o la abstención (por no hablar de desaparición).

Evidentemente, es posible que se nos acuse de no conocer la realidad, porque, siguiendo ese oscuro guión que se nos va entregando por fases, todos los actores políticos aseguran conocer bien su posición. Sin embargo, lo cierto es que hasta la fecha ningún representante político explica los motivos de que se haya llegado a este punto, con una apuesta que ya ronda los ocho millones de euros (1.331.000.000 de las antiguas pesetas o, en otros términos, un 20% del importe presupuestado del acceso sur), para una infraestructura provisional que apenas durará unos 4 ó 5 años (según el presidente de la Autoridad Portuaria); ni las razones que determinan la extraordinaria necesidad de acometer una obra como la realizada para un periodo de tiempo hipotéticamente tan corto y con un montante económico tan elevado en pleno casco urbano. ¿Será, acaso, porque la infraestructura provisional se convertirá en ese tira y afloja de gobierno y oposición en torno a la responsabilidad de llevar adelante los accesos por el sur en una infraestructura cuasi definitiva- durante 10, 15 años?, ¿tal vez por qué no se conocen muy bien los riesgos derivados de su puesta en marcha?

Al final, y como dice el título de una conocida película, Nadie conoce a nadie. Es pues el momento de la definición, el compromiso y los posicionamientos transparentes, de forma que --en el seno del consejo de administración del puerto-- se responda claramente a estas cuestiones: Quién está a favor de los accesos y el porqué; qué tipo de mercancías se transportarán por tren y cuál será el destino/procedencia de las mismas; motivos concretos que urgen el acceso inmediato por ferrocarril y volumen aproximado de mercancías; cuál será el plazo máximo de reutilización de la infraestructura provisional; cuáles son los peligros y las medidas de seguridad que se adoptarán.

De manera que se asuma por los miembros que componen el consejo de administración de la Autoridad Portuaria que, en caso de que no se cumpliera alguno de los condicionantes que se impongan en ese futuro casi inevitable (por ejemplo acordando que nunca pasarán mercancías peligrosas, o un plazo máximo de vida de los accesos de cuatro años, etc.), se procedería al desmantelamiento inmediato de la infraestructura.

Los ciudadanos no comprenden que en política se pueda jugar con faroles. Los políticos son responsables de los acuerdos votados por ellos mismos, y a éstos deben atenerse. Lo que se valora por encima de todo es el compromiso y la palabra dada, los hechos por encima de las opiniones. La Unión de Consumidores siempre ha mantenido la misma postura y ha mostrado las mismas cartas, oponiéndose a los accesos ferroviarios al puerto desde el norte; ésa ha sido nuestra postura y ésa será la que mantendremos en el futuro, con independencia de los compañeros de viaje que vayan subiendo (o bajando) de un tren que solo lleva a la conversión definitiva de los antiguos accesos en una vía verde que puedan disfrutar los vecinos de Castellón.

Portavoz de la UCE en Castellón. También firma el artículo Enric Pallarés