Querido lector:

Comienzan las fiestas contra la crisis, dominadas seguramente por el ahorro de costes, por el recorte en gastos de ocio y por otras medidas que todos estamos adoptando, pero que no van a ser impedimento para que los castellonenses, desde hoy, junto con burrianeros, valleros y benicarlandos con las fallas a partir del domingo, renuncien a salir a la calle y vivir la fiesta como en los tiempos de máxima bonanza económica.

Las fiestas de la Magdalena han evolucionado del encorsetamiento de antaño a la vivencia popular en la calle, con actos cada vez más multitudinarios, si como todos deseamos se mantiene la bonanza climatológica. Y este año debería incluso incrementarse ese espíritu, aunque solo sea para olvidarnos por unos días de la presión cotidiana de la mala situación económica.

Comercios, restaurantes, bares... esperan la revitalización propia de unos días en que todos nos podemos permitir una alegría del bolsillo. Pero aunque no fuera así, tampoco debería ser impedimento para que dejemos de disfrutar de esos actos populares para mayores y pequeños que han sido programados. Ese es al menos el espíritu con que Mediterráneo va a ofrecerles el seguimiento diario de la Magdalena y de las Fallas próximas, con muchas ganas de fiesta para olvidarnos de la crisis.