Querido lector:

Por suerte este año en la provincia de Castellón tenemos el agua garantizada gracias al propicio régimen pluviométrico de este invierno que ha permitido reservas de agua importantes y la recarga de nuestros ricos acuíferos, gracias a los cuales en tiempos de sequía la provincia tampoco sufre en demasía una escasez.

Sin embargo, esta benigna situación no debe hacernos olvidar las políticas estructurales del agua que garantizan futuros desarrollos económicos, bien sea en el turismo, la construcción, la industria o la agricultura y que hasta el momento solo se han realizado en parte, ya que después de la derogación del PHN y con él también el trasvase del Ebro, la apuesta del Gobierno central se centró en las desaladoras, dos de ellas la provincia, en concreto en Oropesa y Moncofa, y aún no se han iniciado.

Es más, la crisis y los problemas internos de la sociedad estatal creada al efecto, Aquamed, han provocado hoy por hoy negociaciones a la baja con las empresas adjudicatarias de las obras, con lo que el retraso puede ser aún mayor.

Y sin desaladoras y sin trasvase, Castellón no podrá acometer desarrollos futuros con el agua existente, embalsada o subterránea, por lo que es evidente concluir con una demanda urgente de soluciones.