Esta semana se ha dado un paso muy importante en uno de los problemas que padecen los agricultores y ganaderos castellonenses como es el del cobro de los productos agrarios que venden, fruto del trabajo de organizaciones agrarias como la Unió de Llauradors que lleva reivindicando desde hace años mayor justicia en las relaciones comerciales.

El Congreso de los Diputados, por unanimidad, ha aprobado la ley de medidas de lucha contra la morosidad en las operaciones comerciales que entrará en vigor una vez sea publicada en el Boletín Oficial del Estado. Para nuestro sector se concretará en que el plazo de pago no podrá exceder de los treinta días, desde su fecha de entrega, en los productos de alimentación frescos y perecederos: frutas y hortalizas; carne de ovino, vacuno, porcino y aves; huevos y leche, etc.

El problema es que la iniciativa parlamentaria que salió del Congreso hacia el Senado no era todo lo adecuada posible, pues entre otras se pretendía que el plazo de pago se calculara a partir de la recepción de la factura por el comprador, algo que dejaba de nuevo a agricultores y ganaderos en una situación de indefensión. Gracias a la presión ejercida por nuestra organización agraria ahora será desde la misma entrega del producto. Para el resto de productos de alimentación el pago no podrá exceder los 60 días.

Otro de los logros conseguidos en el transcurso de la tramitación de esta nueva ley de morosidad es que tendrán carácter confidencial a partir de ahora las denuncias por aplazamiento ilegal de los pagos (competencia desleal) que presente por ejemplo esta organización agraria, en representación de los agricultores y ganaderos castellonenses, a las autoridades de la competencia.

En esta misma línea, desde la Unió de Llauradors nos gustaría dejar de manifiesto nuestro compromiso con los agricultores y ganaderos castellonenses para erradicar la morosidad injustificada provocada por unas empresas que han abusado deslealmente y se han aprovechado hasta la fecha de los productores como parte del eslabón más débil de la cadena alimentaria.

Ésta es por tanto la misión de una organización profesional agraria como la nuestra: defender convenientemente los intereses de agricultores y ganaderos. H