La avenida Capuchinos va recuperando poco a poco su familiar aspecto de agradable paseo de palmeras que acompañan al castellonense hasta el primer Molí. El picudo rojo amenazaba seriamente con hacer desaparecer esta emblemática avenida más conocida como Les Palmeretes pero parece ser que el ayuntamiento de Castellón ha decidido repoblar con otros ejemplares las ya muertas. Jóvenes y sanotes de más de cuatro metros de altura parecen pequeños al lado de sus gigantescas hermanas. El escarabajo egipcio parece tener la batalla perdida o muy al contrario, igual piensa, esperemos que no, ¡qué bien, carne fresca!. En toda nuestra provincia son más de 5 mil palmeras las que se ven afectadas por este demoledor insecto, mil de ellas en Castellón. El Ayuntamiento de Castellón ha optado por intentar salvar el patrimonio natural antes que pensar en plantar otras especies y cambiar el nombre de Les Palmeretes por Los Naranjos o alguno similar. Lo bueno es que una vez iniciados los tratamientos químicos, el problema se soluciona y el picudo deja de ser invencible. Los expertos dicen que lo más difícil es diagnosticar la enfermedad porque este maligno y silencioso insecto es más listo que el hambre y ataca a la palmera desde arriba; únicamente con un micrófono vía resonancia se le puede escuchar comer a diestro y siniestro pero casi siempre es demasiado tarde. El contagio es lo más preocupante y sobre todo cuando los propietarios esperan meses y meses a que la consellería retire a los enfermos ayudando con la tardanza a la terrible e incontrolada propagación del picudo. Ahora solo queda esperar que la repoblación se adapte y no sea peor ni más caro el remedio que la enfermedad. H