Estos últimos días, el comentario del alcalde de Valladolid, el señor Javier León de la Riva hacia los labios de Leire Pajín, actual ministra de Sanidad, ha sido debatido y analizado hasta la saciedad. La declaración de la primera autoridad vallisoletana es machista, penosa y desafortunada; pero con la misma rotundidad afirmo que los socialistas tienen una doble vara de medir los insultos; esto, o lo que poseen es un talento innato para montar circos mediáticos. No se qué es peor.

Leire Pajín, muy a su pesar, no es el centro del universo, lamento comunicarle que no es la primera mujer ofendida. Somos muchas las que hemos sido insultadas y vejadas el día que se publicó que íbamos a ostentar un cargo público y, aunque hiere, aunque denigra y abochorna, no mandamos a un ejército de hombres sacando pecho a defendernos. Lo que hacemos es callarnos y con trabajo y seriedad, mucha seriedad, demostrar que desempeñamos nuestras funciones con rectitud, responsabilidad y rigor. Este trabajo silencioso de muchas mujeres, es lo que ha permitido que hoy sean reconocidas como grandes profesionales y no las pataletas de una niña mimada que siempre quiere ser el niño en el bautizo, la novia en la boda y el muerto en el entierro.

Siento aversión y condeno rotundamente cualquier comportamiento o actitud machista, sea del partido que sea. Pero hay algo que me produce la misma indignación, o incluso más: la calumnia y la manipulación. El ministro José Blanco ha señalado que, “en la genética del PP hay algo que rechina con la lucha por la igualdad”. Esto es tremendo. Lo que le ha rechinado al Partido Popular han sido las políticas socialistas de igualdad que le han hecho un flaco favor a las mujeres. Estamos ante un tema muy sensible que hay que tratarlo con mucho tacto y con estrategias muy bien pensadas. Todo lo contrario de lo que se ha hecho desde ese Ministerio.

Los mayores logros de este departamento han sido: el clasificar a los bebés en dos categorías, seres humanos y seres vivos, que las niñas de 16 años puedan abortar sin consentimiento de sus padres, un mapa del clítoris, que hayan más palabras en el diccionario, un incremento incesante de víctimas de violencia machista y que se ridiculice hasta el extremo cualquier tema relacionado con la perspectiva de género. ¡Qué bien nos va a las mujeres gracias a Bibiana! ¡Nadie respeta las políticas de igualdad, que gran avance! ¡Hay que ver lo mucho que han aportado los socialistas!

Por si alguien no lo ha notado, estoy siendo irónica, muy irónica, porque estas políticas socialistas de igualdad dejan mucho, por no decir todo, que desear. El PSOE nos acusa de ser los enemigos de la igualdad y lo que somos es detractores de políticas inútiles cuyo único objetivo es ponerse medallas progres, pero nunca, jamás en su propósito se puede encontrar algún beneficio que incremente la calidad de vida de las mujeres. Una vez más vemos propaganda y estrategia política, pero pocos resultados y soluciones. Lo sorprendente es que esta pandilla de quiero y no puedo, pretenda dar lecciones. Se han erigido los abanderados de las cuestiones sociales y de igualdad, olvidando que no hay mejor política social que la creación de empleo, ni mayor ayuda a las mujeres que tomarlas en serio.

Quiero terminar como he empezado: no se puede utilizar una doble vara de medir en cuestión de insultos. Las ofensas, las burlas, las insolencias, las impertinencias... no deberían tener cabida en política, pero señores y señoras, solo tienen que venir a un pleno del Ayuntamiento para ver que los socialistas se saben despachar a gusto, no son precisamente hermanitas de la caridad. Batasunos, eso han llegado a llamarnos, y nunca he visto ni al señor Blanco, ni al señor Zapatero, pidiendo que se hagan rectificaciones. ¿Qué quieren que les diga? Preferiría no tener que elegir, pero en el caso de tener que hacerlo, prefiero que se hable de mis morros a que me tachen de terrorista. H