El pasado día 16 de junio se produjo la sesión de investidura del presidente de la Generalitat. No pude asistir por presentar una leve indisposición, pero pude seguir la sesión a través de la televisión. El discurso del señor Camps me produjo una tremenda decepción y a la vez una gran preocupación. La verdad es que pocas cosas han cambiado en su mensaje. Para aquellos que esperaban mensajes serios ante la situación en nuestra Comunitat y por lo tanto compromisos de futuro, su decepción sería importante.

Tras unos resultados como los que ha obtenido el PP parecería razonable un discurso donde, junto al reconocimiento de los resultados, se fuera generoso en el fondo y en las formas y se tendiera la mano tanto a los grupos de la oposición, como a los diversos agentes económicos y sociales, pues sin duda todos seremos necesarios. Fue un discurso de autobombo, plagado de generalidades, sin compromisos concretos y falto de reflexión y de un mínimo de autocrítica ante la situación que estamos padeciendo y como siempre hace el PP no asumió ningún tipo de responsabilidad y no faltaba más la derivo hacia el Gobierno central.

Creo recordar que ni una sola vez utilizó la palabra deuda, pese a que tal y como confirman los últimos datos aparecidos, somos la comunidad con mayor endeudamiento. Con respecto al PIB y la segunda en cifras absolutas, lo cual nos pone en una situación compleja. Así mismo tampoco se refirió en la tardanza en pagar a los proveedores (a más de 600 días) que pone en peligro a muchas empresas. En otras intervenciones hablaba de objetivos en políticas sociales, en esta ocasión pasó de largo. Volvió a incidir sobre el preocupante modelo ya puesto en marcha de gestión público-privada, tanto en educación como en sanidad, del que tantas veces hemos solicitado una evaluación. Eso sí, repitió que seremos los primeros en salir de la crisis, aunque esa afirmación no la basó en nada en concreto.

Avanzada su exposición, comentó la aplicación de cinco principios tales: lealtad, la cooperación, la coordinación, la solidaridad y la austeridad. Algunos de ellos, pronunciados por el señor Camps, pueden parecer una broma, dadas las políticas que han llevado a cabo. En fin preocupante discurso de investidura. H