El presidente de la Generalitat, Francisco Camps, ha tomado posesión del cargo. Inicia un nuevo mandato, que no sabemos cuándo concluirá por su graves circunstancias judiciales, en el que tiene que dar respuesta a grandes desafíos políticos. La crisis económica está desfondando la Comunitat Valenciana, con una economía que languidece y sin visos de recuperación. El PP ha sido elegido por los ciudadanos para dirigir el gobierno y recuperar el progreso perdido. Esa debe ser su principal responsabilidad.

Los castellonenses tenemos más razones para desear, y exigir, un Gobierno autonómico competente y responsable. En los últimos años, Camps ha marginado a esta ciudad, la ha tratado con desprecio y ha dado prioridad a las inversiones en Valencia y Alicante, quizá por intereses electoralistas o partidistas. Lo cierto es que a Castellón se le ha quedado la misma cara de piedra que a los vecinos de Villar del Río cuando esperaban a Mr. Marshall y solo vieron las matrículas de los coches americanos.

Son tiempos difíciles, nadie lo niega. Menos que nadie los socialistas, que desde el Gobierno de España hemos estado actuando con responsabilidad para atemperar las consecuencias de la crisis. Mientras otros, los del PP, avivaban el fuego de la discordia y disfrutaban con el panorama de la caída de la producción, con el freno al consumo y el incremento desorbitado del desempleo.

Castellón no puede seguir al margen. El Consell ha de fijar sus objetivos para los próximos cuatro años y ha de situar entre ellos a la capital. El Ayuntamiento ha sido demasiado generoso con Valencia y ha adelantado el dinero de la construcción del Tram, la ronda norte y el Palau de la Festa. Hemos sido los banqueros de la Generalitat, cuando necesitábamos ser sus clientes. Las cosas deben cambiar. El grupo socialista en el Ayuntamiento de Castellón no va a permanecer de brazos cruzados ante la pasividad del PP. Vamos a exigir que la Generalitat cumpla sus compromisos, porque sin inversiones estaremos condenados a perder oportunidades, y si perdemos oportunidades perderemos el futuro. H