Querido lector:

Tras el no de Vicente Rambla y Manuel Cervera a la oferta realizada por Francisco Camps para formar parte del nuevo gobierno autonómico por considerarla insuficiente, el presidente ha dejado a Castellón únicamente con una Conselleria.

Se trata de una macroconselleria, cuya titular es Isabel Bonig, con muchas competencias eso sí y además con competencias muy importantes en sectores básicos para nuestra provincia como son las infraestructuras, el urbanismo y el territorio. Pero es solo una, lo que supone la ruptura de cualquier equilibrio territorial en el Consell, dada la cantidad de departamentos que tienen Valencia y Alicante.

Pero Camps, al menos eso es lo que pensaban en el Partido Popular de Castellón, lo iba a compensar con el segundo escalón, el de secretarios autonómicos y directores generales, que son a fin y al cabo, los que hacen funcionar la maquinaria de la administración autonómica.

Y hete aquí que no ha sido así. El presidente, después del recorte planificado de 20 altos cargos, ayer no nombró a ningún castellonense en secretaría autonómica alguna y tampoco se ha estirado con más direcciones generales.

Y claro, llueve sobre mojado. Castellón de nuevo se queda con una representación mínima y en el PP provincial se recrudece el malestar y el descontento. Todos saben que si ya de por sí es difícil acceder a la administración centralista valenciana, más aún en época de crisis, ahora sin casi apoyos que miren por los intereses de Castellón, va a ser casi imposible. Y para nuestra provincia es básico en los próximos años el impulso de la iniciativa pública.

Por lo pronto, el PP provincial ha convocado un comité de urgencia a fin de hacer notorio el malestar y demostrar que Fabra no se ha ido.