En pleno debate sobre el estado en el que se encuentra nuestra la Nación, la reflexión más importante es que, a pesar de todo, España tiene arreglo.

La credibilidad de un Gobierno cotiza todos los días, se llama prima de riesgo, indicador que hoy está en 275 puntos, y que rudimentariamente supone que a España se le presta desde el exterior un 2.75% más caro que a Alemania, que es el país referencia.

Nuestro ha perdido todo la credibilidad atesorado en los ocho años de gobierno popular, y esta no es solo una afirmación partidista, sino que objetivamente puede observarse como se ha transitado de la fiabilidad máxima del gobierno de Aznar, que concluyó su legislatura en marzo del 2004 con prima de riesgo en 0 puntos. Llegamos a tener momentáneamente prima de riesgo negativa, que suponía ser el país más fiable en lo económico de toda la Unión Europea, no en vano, fuimos no solo quién más empleo creó, con cinco millones, sino también quien más redujo su volumen de deuda pública.

Hoy, con casi cinco millones de parados, millón y medio de hogares con todos sus miembros desempleados, un crecimiento económico próximo al 0% y emitiendo 500 millones de euros diarios de deuda pública, España tiene arreglo. La nuestra es la misma Nación que viniendo en 1996, con el anterior gobierno socialista, con una prima de riesgo de 500 puntos y tasa de paro del 23% y se situó en los más altos niveles de prosperidad, con prima de riesgo cero y desempleo en el 10%. Es cierto que se ha retrocedido mucho, y ya tenemos a dos millones de parados que no reciben prestación alguna, pero Rajoy ya formó parte del gobierno que facilitó la creación de 500.000 nuevas empresas, y está en óptimas condiciones para resolver nuestros problemas económicos.

En esta legislatura han desaparecido 150.000 empresas, la deuda del Estado ha crecido un 70% y nuestra competitividad ha caído del puesto 33 al 42, pero todo lo económico tiene arreglo.

Sin embargo la crisis institucional, con los amigos de ETA en las instituciones, los miembros del Tribunal Constitucional dimitiendo en trío, y el Gobierno desguazando competencialmente a España tiene mucha más difícil solución, para esto hará falta más de una legislatura. H