La Fundación del CD Castellón ha avisado extraoficialmente de que la temporada próxima habrá escoleta pase lo que pase en el club. Y es gracias a la labor desinteresada de su personal, entre ellos los entrenadores que forman a los chavalines. Ello contrasta con el cansino laissez faire del Ayuntamiento ante el esperpento de la entidad con mayor apoyo social de la ciudad.

En la Comunitat hay ejemplos de intervencionismo. El Valencia ha contado con apoyo de la Generalitat para construir un campo que ha sido el hazmerreír, como nuestro aeropuerto; y el Lucentum en Alicante tiene como principal accionista al Ayuntamiento.

No es una respuesta seria amenazar con no dejar Castalia. El alcalde debe dar un golpe sobre la mesa y poner fin al mayor de los ridículos del club más importante de la ciudad, que ha dado grandes alegrías y propiciado saltos y fotos en el balcón del Ayuntamiento a políticos de distinto signo. No es una excusa la condición de SA. El CD es más que una empresa, representa a Castellón y ha escrito páginas muy brillantes de su historia. Hace cuatro años los dirigentes municipales hablaban de un campo para 25.000 espectadores cuando estaban Osuna y Blasco.

Cuánta porquería debe haber para no inmiscuirse y no entiendo por qué el Ayuntamiento acepta el rol de invitado al funeral del club cuando en esta provincia desde despachos oficiales se ha metido mano e influido en asuntos relacionados con la sociedad civil. Un Plan B, Bataller y Moliner, si de verdad sienten los colores, maniobren para expulsar a los actuales directivos y den paso a alguien que ponga dinero para salvar al CD. Si no, busquen fórmulas para empezar de cero. Els diners i els collons, per a les ocasions. H