Querido lector:

Los empresarios de la provincia han enarbolado dos escenarios en el acto de homenaje a las empresas que celebran anualmente frente a sus asociados y la clase política. Por un lado, han mostrado su lado reivindicativo ante la penuria de la situación económica actual. Han exigido compromiso político con inversiones públicas en unas infraestructuras que no claves para la competitividad y el futuro de la provincia; han abanderado la petición de financiación para empresas y familias con la solución definitiva de una crisis bancaria que está ahogando la economía española; han lanzado el mensaje de la necesidad urgente de un cambio sustancial en el modelo de financiación autonómica para que a las arcas de la Generalitat lleguen más fondos provenientes del Estado, que antes ha recaudado de los impuestos de los ciudadanos de la Comunitat, para solventar la injusticia que supone estar en el furgón de la cola de las distintas autonomías....

Y por otro, han destacado que a pesar de la gravedad de la situación los empresarios castellonenses siguen estando ahí, al frente de sus empresas y haciendo cosas bien que muchas veces no se conocen. Al tiempo que han señalado algunas recetas imprescindibles que el empresario de Castellón en general debe acometer para salir de la crisis. Entre ellas, tres. Primero, innovar. Segundo, internacionalizarse. Y tercero, redimensionar los tamaños de las empresas ante la globalización, con un guiño especial al sector del azulejo, el principal sector exportador, que para seguir siéndolo deberá en un futuro asociarse, fusionarse o agruparse para poder competir internacionalmente.

Son dos escenarios. Exigencia y autoexigencia. Y los dos conjuntamente de forma imperiosa.