Ha pasado un año. Hace un año ahora que el presidente de la Diputación Provincial de Castellón, Javier Moliner, tomaba posesión de su cargo, iniciando una nueva etapa que, como ha venido ocurriendo hasta la fecha bajo el gobierno del Partido Popular, ha sido muy fructífera para los intereses y demandas de los castellonenses. La Diputación cumple así con una de sus máximas, que es atender las necesidades de todos los ciudadanos de esta provincia, independientemente de dónde residan. Todos los municipios y ciudadanos son importantes para la Diputación.

Si se analizan los datos de la vicepresidencia de Infraestructuras y Cooperación que tengo el honor de coordinar, son más que evidentes. En apenas 12 meses, son muchas y valiosas las actuaciones que se han realizado, ya sea desde el punto de vista económico como cualitativo. Para empezar, hay que destacar el Plan Provincial de Cooperación a las Obras y Servicios de Competencia Municipal, el principal instrumento al servicio de los municipios. Para este ejercicio, se han aprobado dos programas por un importe de 5,5 millones de euros, de los que 3,9 millones los aporta la Diputación. Son 218 obras en municipios y pedanías en municipios de menos de 5.000 habitantes.

También se han firmado 21 convenios singulares con otros tantos ayuntamientos para subsanar problemas y carencias específicas. El valor total de lo invertido es 4.692.680 euros, que han beneficiado acciones en municipios como Ares, Benassal, Torralba del Pinar o Zorita, para recuperar el santuario de la Balma tras el incendio que devastó el recinto.

El trabajo de la Diputación en materia de obras también abarca aspectos como la tramitación de nueve obras para su inminente adjudicación, dos con cargo al Plan de Depuración y siete al Plan Provincial de Cooperación a las Obras y Servicios Municipales de 2011.

La Diputación también ha asumido la finalización de las obras de abastecimiento de agua al Consorcio del Pla de l’Arc o al aeropuerto, y se siguen desarrollando actuaciones para la construcción de estaciones depuradoras de aguas residuales en municipios menores de 5.000 habitantes. Esta semana ha sido inaugurada ya la estación depuradora de Toga y en breve plazo finalizarán las obras de Ayódar, Gaibiel, Les Useres, Vallat y Rosildos (Sierra Engarcerán). Y próximamente se ejecutarán las de Soneja, Torrechiva y Villahermosa del Río, con un importe de 1.971.866 euros.

Diputación también es protección y rehabilitación del patrimonio arquitectónico. La institución utiliza y mantiene 57 inmuebles, tanto por ser de su propiedad como ser arrendados o cedidos a otros organismos. Destacan algunos singulares como el Castillo de Peñíscola, el de Xivert, Pulpis o la Cartuja de Vall de Crist, todos con proyectos arquitectónicos a desarrollar, para ponerlos aún más en valor.

Nuestra institución también cuenta con un servicio de ingeniería en materia de telecomunicaciones y mantenimiento de instalaciones, que realiza las funciones de control de riesgos laborales de todos los trabajadores de la Corporación y facilita asistencia técnica a los municipios en materia de energía. Mantiene a 9 operarios, que trabajan para garantizar la eficiencia energética de todos los inmuebles de la Diputación.

Y por supuesto, la institución que preside Javier Moliner, a través de la vicepresidencia de Infraestructuras, trabaja por la mejora y mantenimiento de las carreteras. Solo en el año 2011 se invirtieron 5.034.000 euros, mientras que para este 2012 se prevén otros 2.000.000 euros, que sirven para llevar a cabo actuaciones y reparcheos en toda la red provincial.

Ha sido un periodo muy fructífero. La Diputación Provincial ha vuelto a demostrar que es un motor de las infraestructuras de Castellón, una política que tiene su efecto inmediato en el empleo y en la inversión, lo que redunda en la generación de riqueza. Esa es la satisfacción de la vicepresidencia que tengo el honor de coordinar y que dirige el presidente Javier Moliner en todos y cada uno de los ámbitos de trabajo en la institución. H