Sobre la historia marítima de Castellón, desde el primitivo carregador de la mar del Grau hasta el actual puerto, es mucha la información de otras épocas que ha llegado hasta hoy y ayuda a conocer el capítulo naval de la ciudad.

Y entre estos testimonios también hay documentos. Una historia escrita iniciada en el siglo XIII que habla de comerciantes, de pescadores, de armadores, de mercancías, de exportaciones o de viajeros.

En medio de todos esos “documentos marítimos” conservados, existen unos conocidos como patentes de sanidad. Aunque quizá no sean los más relevantes dentro de todo el conjunto, encierran un interés especial por diferentes razones.

Las patentes eran unos certificados que debían llevar los barcos y que garantizaban la salud de los embarcados así como la ausencia de enfermedades contagiosas en la dársena de salida. Acreditaban las buenas condiciones sanitarias de ciudades y villas, también de las naves y de todo su contenido, y eran imprescindibles tanto para iniciar la navegación como para desembarcar.

Y si por ellas se conoce el movimiento portuario, tienen un valor añadido ya que en muchas ocasiones incluían ilustraciones impresas en las que aparecían vistas de puertos o ciudades, escudos, cenefas, alegorías o santos. Precisamente este motivo fue el que se eligió para encabezar las patentes castellonenses en las que figuraban sant Cristòfol y Sant Roc flanqueando a la mare de Déu del Lledó.

En Castellón se han conservado muchos de estos documentos. Unos fragmentos de historia modestos pero que tanto honran a las poblaciones marítimas que los han preservado. H