Hoy, en el último día de las fiestas de Sant Pere, el noveno de una serie de festejos en los que las graueras y graueros hemos honrado a nuestro patrón y ensalzado nuestras tradiciones marineras, quiero rendir un homenaje, en nombre de todo el colectivo del Grao, a Gabriel López, nuestro héroe.

Conozco el sentir grauero y sé que en cada uno de los actos organizados en estas fiestas ha estado presente su memoria. Su valor, su coraje, su valentía le han llevado a dar su vida por salvar a un niño de ser engullido por las aguas de la playa de El Pinar, ese mar tan atractivo, fuente de riqueza y motor turístico para estas tierras pero que, en ocasiones, en su furia atrapa la vida. Su coraje ha llevado a la Generalitat Valenciana a proponer la concesión de la Medalla de Oro al Mérito de Protección Civil.

Me vienen al pensamiento unas frases del escritor y poeta Mario Benedetti cuando decía: “Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace. La gente que cultiva sus sueños hasta que esos sueños se apoderan de su propia realidad”.

Gabriel es reflejo de la semblanza de cada uno de los graueros y graueras: gente trabajadora, afable, amante de sus tradiciones y, cómo no, de las fiestas de Sant Pere. Unas fiestas, que en su 56ª edición, tanto la comisión de fiestas, como las 54 peñas y collas censadas, han vuelto a ser el alma del Grao, el verdadero corazón del distrito marítimo. A pesar de la situación económica que atraviesa el país y Castellón, las y los graueros no han escatimado esfuerzos para dinamizar estas fiestas patronales. La música, la gastronomía, los toros y el sentir de un pueblo por recuperar sus orígenes de pescadores han envuelto estos días calles y plazas del barrio marinero de Castellón.

Gracias a estos entes festeros y a asociaciones y entidades privadas que asumen la organización de numerosos actos y el patrocinio de la práctica totalidad de la exhibición de astados y dels bous embolats en la vila, las fiestas de Sant Pere pueden mantener el nivel taurino, que tanta relevancia dan a la semana grande.

Su tesón y ganas de convertir la calle en un punto de encuentro donde compartir la alegría, aúna voluntades para impulsar el atractivo turístico del Grao. Como presidenta del Patronato de Turismo de Castellón me consta el interés de los turistas, tanto en las oficinas de turismo como en los hoteles de Castellón y Benicàssim, por conocer el programa de fiestas para apostar por asistir a alguno de los actos programados.

Mi agradecimiento a la labor desinteresada de los integrantes de la comisión de fiestas, de su presidente Antonio Fernández, por el éxito de cómo ha transcurrido la semana grande grauera, así como a las reinas de las fiestas, Victoria Salvador y Andrea Ballester, por su buen hacer en representar a la mujer marinera. Agradecimiento extensivo a entidades como la Associació Filà d’En Trilles por sorprendernos, una vez más, con la majestuosidad de sus vestimentas que ofrecen sus componentes en la Cabalgata del Mar.

Una vez más, la vistosidad y arraigo de la procesión marítima en honor a Sant Pere me enorgullece y me hace sentir grauera por los cuatro costados. La tradición y el fervor religioso a nuestro patrón evoca en mí el rumor del mar, el olor a mar, la esencia de este pueblo que fiel a sus tradiciones mira con optimismo al futuro reinventándose día a día.

Gabriel, te has ido pero has estado en el corazón de todas y todos los graueros y recuerda que, aunque el sol se esconda y se calle el viento, aún hay vida en tus sueños. H