Querido lector:

La vorágine de los acontecimientos políticos que no paran de sucederse en torno al PP en los últimos días y horas, caso Bárcenas y Nóos especialmente, nos están haciendo pasar por alto una de las citas económicas más importantes de la provincia de Castellon en su apuesta de futuro por la industria del turismo, que repercute, por cierto, en miles de castellonenses. Se trata de Fitur, la feria donde mejor podemos exponer, vender y a ser posible cerrar nuestros valores como territorio, como negocio y como centro de atracción para el turismo y para el inversor.

Hasta Madrid han viajado instituciones, empresas, ayuntamientos y profesionales con la finalidad de exponer y vender nuestro producto. Y en este año se ha apostado por acciones muy concretas y prácticas, sin grandes ambiciones ni proyecciones de futuro pero sí cargadas de pragmatismo y de negocio.

Una de ellas, que además tiene mucho recorrido, tanto a nivel público como privado, es el turismo deportivo. Tanto la Diputación como el Ayuntamiento, con sus dos máximos representantes, Javier Moliner y Alfonso Bataller, han vendido Castellón como especializado escenario de pruebas deportivas. Han informado de la concreción de varias de ellas y han puesto en valor instalaciones existentes con el objetivo de las 100.000 pernoctaciones.

No obstante ha faltado algo. Un algo muy importante. Ha faltado trabajo de marca, de vender una marca unificada de Castellón como tierra del deporte para utilizarla tanto a nivel nacional como internacional. Una marca que identifique a Castellón con el deporte y todo lo que eso conlleva: posicionamiento, visualización, proyección, precio... Me imagino que se hará porque es necesario hacerlo. Otros territorios nos llevan ya la delantera.