La galaxia más cercana a la Tierra, es decir, a la Vía Láctea, es la nebulosa llamada de Andrómeda (M31), que se encuentra a 2,5 millones de años luz.

A pesar de esta gran distancia, la M 31 es visible, y muy bonita, por cierto, con unos simples prismáticos. Si usted va a alguna salida de observación de las agrupaciones de aficionados, se la mostrarán de buen grado.

Cabe añadir que la palabra nebulosa fue un comodín para designar astros que solo tenían en común un aspecto difuminado, no concreto, como las estrellas. Galileo ya observó que algunas nebulosas aparecían en el telescopio como una multitud de estrellas; el análisis espectral hecho en el siglo XIX estableció que otras eran grandes nubes de gas, básicamente hidrógeno.

En los años 20 del pasado siglo XX, Edwin Hubble determinó que otras nebulosas eran, en realidad, galaxias muy lejanas, tanto o más grandes que la nuestra. Hubble fue el primero en calcular las distancias galácticas. Al establecer que aumentan en su número, vemos que el universo está en expansión. H