Querido lector:

Aunque me lo esperaba me ha sorprendido que algunos parezcan sorprendidos intencionadamente por el hecho de que la Generalitat tenga que pagar un aeropuerto que ha promovido. ¿Qué creían, que iba a ser gratis? ¿O que lo iba a pagar el Estado que prefirió invertir en otros aeropuertos mucho más caros pero menos afamados que el nuestro y también sin funcionar?

La sentencia de marras que se dio a conocer el miércoles no obliga a la Generalitat a pagar el aeropuerto. La obligación viene dada por relación contractual, es decir, por el contrato firmado entre la sociedad pública promotora, Aerocas (o sea, la Generalitat) con la empresa concesionaria (Concesiones Aeroportuarias, constructora del aeropuerto). Lo que ha hecho la sentencia ha sido solucionar las desavenencias existentes entre las dos partes, fijar el precio final: 120 millones de euros (de los que se descuenta el préstamo de 46 millones otorgado por la Generalitat a la concesionaria en su día) sin el lucro cesante que reclamaba la concesionaria, y establecer un calendario de pago corto, en contra de la intención de la Generalitat de contemplarlo durante el tiempo de la explotación.

De esta guisa, una vez la concreción de la solución judicial, lo que debe hacer ahora la Generalitat es abonar el coste fijado y poner en marcha la instalación de una vez a fin de que la industria turística provincial pueda aprovechar la infraestructura, que para eso se concibió.

Es decir, lisa y llanamente, intentar rentabilizar una inversión ya realizada con los fines para la que se decidió, ya que el coste de mantenimiento de la infraestructura para las arcas públicas va a ser el mismo que estando cerrada. Y digan lo que digan quienes lo digan, un aeropuerto turístico en marcha hará siempre más bien que mal a una economía que necesita inyecciones de oportunidades para recuperarse, planificar su desarrollo y crear empleo y posibilidades de negocio.

Los costes políticos... para los políticos y su responsabilidad. A la sociedad de Castellón le interesa ahora la practicidad y la oportunidad.