Querido lector, como es público y notorio en los medios de comunicación, todos los socialistas de España, los del PSOE, claro, están de nuevo inmersos en un proceso de elecciones primarias. Esta vez y desde el principio de un afiliado un voto, van a elegir al secretario general de entre aquellos militantes que se postulen para el cargo. Circunstancia ésta que, desde mi punto de vista, posibilita algunas reflexiones.

La primera para volver a declararme fiel partidario de las elecciones primarias: entiendo que aún reconociendo que no es la única forma de elegir a los representantes y cargos en un partido político, en este tiempo y en el marco de circunstancias en el que nos encontramos liados, darle protagonismo a la voz y al voto de los afiliados en la determinación del futuro ayuda a renovar y mejorar la democracia. La segunda para señalar que si bien es cierto que alguna garantía habrá que pedir a quién se presenta (el asunto implica algo serio), me confieso contrario al actual sistema de avales, el de presentar decenas de miles de firmas de afiliados: creo, sinceramente, que ese estilo ya no tiene sentido en el mundo de la democracia y la transparencia, limita la posibilidad de concurrencia plural y, dicho sea de paso, beneficia descaradamente a quienes tienen vinculación con la dirección y con los notables (que aún existen). La tercera para contribuir a que se entienda si fuera necesario (cosa que dudo porque la gente lo suele tener todo muy claro), que en esta primera fase de recogida de firmas o avales por los posibles candidatos, el objetivo prioritario de cualquier afiliado debería ser firmar a quién lo necesite para posibilitar la existencia de varios candidatos y, facilitar, con su firma, la confrontación, las primarias: lo otro, la existencia de una sola candidatura por falta de avales, sería algo impresentable e improductivo. La cuarta y última, para dejar constancia de que lejos de cualquier interés o prebenda particular y con vengo repitiendo desde el principio del proceso, votaré al candidato en función (no del programa o propuesta, se supone que todos tienen el mismo, el del PSOE) del protagonismo que se le conceda al PSPV en el marco del PSOE y, también, de la sensibilidad que demuestre ante las tierras y las gentes de la Comunitat, es decir, ante nuestras prioridades esenciales. Como, por ejemplo, la financiación autonómica. Lo otro, votar en función de cosas raras, se alejaría de la utilidad que hay que exigirle a cualquier dirección y, posiblemente, se acercaría a la mamonería. Mas o menos. H

*Experto en extranjería