Querido lector:

El guión que predijimos hace unos meses se va cumpliendo conforme se acerca la convocatoria electoral de mayo. La tendencia de ruptura del bipartidismo por al auge de partidos minoritarios según reflejan las encuestas sobre intención de voto está produciendo una polarización importante en el espacio demoscópico de los dos grandes partidos, PP, centro derecha, y PSOE, centro izquierda. Pero especialmente acentuado en este último.

Así, en nuestro territorio, a los tradicionales PSPV, Bloc-Compromís y Esquerra Unida, se les ha unido por un lado el nuevo partido Podemos, surgido en las pasadas elecciones europeas con la protesta como único programa, la subyugación al líder como estrategia y con problemas para articularse, y plataformas ciudadanas aparecidas al calor del descontento social causado por la crisis y la desafección política de la ciudadanía de los grandes partidos, que han recogido y unido a grupúsculos minoritarios producidos por la acción de protestas muy sectorializadas junto a formaciones ultraminoritarias sin apenas respaldo electoral. Son el caso de los Guanyem en la Comunitat.

Por tanto, para las elecciones municipales y autonómicas se esclarece ya un panorama político en el centro izquierda, eso sí, solo basado en encuestas, muy polarizado, que castiga a las fuerzas tradicionales como EU y PSPV, y que además ha causado una profunda división interna en EU por sus fallidas integraciones con los dos nuevos actores que parecen haberla deglutido, fuertes y arriesgados cambios de orientación política y de líderes en Compromís en favor de su socio minoritario y un desgaste en el PSPV que hace peligrar su posible liderazgo en pactos postelectorales.

Esta dispersión aguda del voto de la izquierda no lo es tanto en el centro derecha. El PP se mantiene en las encuestas como el partido más votado, UPyD, por el contrario, en vez de subir desciende y aún es pronto para analizar un futurible auge de Ciutadans.

El proceso, por tanto, abierto, pero más definido que antes.