Conquistar el estómago siempre se ha considerado una buena estrategia para lograr un objetivo, porque disfrutar del buen comer es una cuestión universal. Y, hoy más que nunca, la provincia de Castellón se ha convertido en referente en materia gastronómica por muchas razones. A la profesionalidad de los valores culinarios que surgen de los tres centros formativos específicos (Escuela de Hostelería y CdT en el Grao de Castellón y Centro Integrado de Benicarló), se suma el reconocimiento hace dos años al restaurante Cal Paradís con una preciada estrella Michelín, jornadas, foros, ferias, rutas impulsadas por las administraciones --como Castelló Ruta de Sabor-, otras iniciativas de éxito como la ruta de las tapas Sabores Castellón y, por supuesto, la variedad y riqueza de los productos autóctonos --como los langostinos, alcachofas, galeras, trufas negras, arroces, carnes, embutidos, quesos y vinos--, cuya calidad incuestionable permite ofrecer al comensal exquisiteces de primer nivel, suman un compendio de ingredientes con los que se logra una receta mágica. Esa que eleva la gastronomía provincial al estatus de valor turístico con el que conseguir atraer nuevos visitantes y generar riqueza y empleo. Es pan para hoy y bocado para el futuro.