Querido lector:

El presidente de la Generalitat, Ximo Puig, ha ejercido de castellonense y de pragmático frente a su vicepresidenta Mònica Oltra que el pasado viernes lo hizo de valenciana del Cap i Casal y de populista electoral. Y lo ha hecho poniendo en valor una infraestructura que ha criticado duramente en los últimos años, no por la infraestructura en sí ni por la utilidad que se le supone, sino por su proceloso proceso de creación y construcción. Me refiero, claro está, al aeropuerto de Castellón que hoy inicia su etapa comercial con la llegada y salida del primer avión de la compañía que opera en él, Ryanair.

A muchos les podrá parecer una contradicción que los dos miembros más destacados del mismo gobierno discrepen tan profundamente sobre la cuestión. Pero la política de pactos para garantizar gobernabilidad lleva aparejadas este tipo de cosas, en este caso con los dos componentes descritos, practicidad frente a populismo fácil y vertebración de territorio frente a centralismo.

Oltra, en su afán comunicador como portavoz del Consell, que no ya de la oposición, se pasó de la raya, no tanto en criticar y denunciar las posibles irregularidades de la construcción del aeropuerto castellonense a tenor de la investigación abierta por la UE, sino en denostar su futura utilidad para el sector que más tiene que desarrollarse en nuestra provincia y que más garantía económica debe aportarnos, que no es otro que el turismo.

Y eso Puig lo ha detectado enseguida y el día previo a la apertura comercial lo ha enmendado. Hay que saber distinguir bien ambas facetas, máxime cuando el Consell de Puig (y también de Oltra) es el propietario y responsable de las instalaciones. El aeropuerto está ya construido. Hay un operador serio que lo gestiona. Y una compañía que comienza hoy mismo a operar con vuelos comerciales. Esa realidad es la que es y sería de una irresponsabilidad manifiesta rechazar el horizonte que puede abrirse con ello, una aspiración expresada ampliamente por los empresarios castellonenses para que nuestra economía no se quede atrás.