Hem aconseguit una legislatura de rescat de les persones, hem posat la Comunitat Valenciana a funcionar i hem complit la paraula que li vam donar al poble valencià». Estas palabras del president de la Generalitat en el último debate sobre el estado de la Comunitat resumen la acción de gobierno de un Consell que inicia este último curso de legislatura con la satisfacción del trabajo bien hecho.

Sin triunfalismos, pero con la firme convicción de que los cuatro años de gestión del gobierno de Ximo Puig van a significar, sin duda, un punto y aparte a los veinte años de gobiernos de la derecha.

No puede haber vuelta atrás. Esta comunidad, sus hombres y mujeres, no se lo merecen. Solo desde el sectarismo, o desde el desconocimiento de la realidad, se puede negar que los valencianos estemos hoy mejor que hace tres años. Faltan aún retos por conseguir, evidentemente, pero todos los indicadores confirman que esta ha sido una legislatura de avances. Un período de profundas transformaciones en lo económico y de restauración en lo social con objeto de mejorar la vida de los valencianos y disminuir las desigualdades y desequilibrios generados por la crisis y la corrupción.

Los valencianos debemos sentirnos orgullosos de protagonizar un cambio que nos ha llevado de ser el paradigma de la corrupción a un ejemplo de solidaridad y estabilidad. En apenas tres años hemos pasado de la vergüenza de la Gürtel al orgullo por acoger a las víctimas del Aquarius; de la destrucción de puestos de trabajo a reducir en trece puntos las tasas de desempleo y generar más de 187.000 empleos; de la retirada de banderas de Europa en edificios públicos a ser un referente para la Unión Europea en la defensa del corredor mediterráneo o en la aplicación de fondos europeos en planes como, por ejemplo, el Avalem Joves Plus, que ha posibilitado la inserción laboral de más de 9.000 jóvenes antes desocupados.

Una realidad que tiene su reflejo en la provincia de Castellón. También aquí todos los indicadores son ahora mejores que hace tres años. Y el futuro más inmediato invita al optimismo.

En las próximas semanas, los vecinos de Castellón podrán visualizar el proyecto de rehabilitación de los antiguos juzgados de la Plaza Borrull, cuya propiedad se cederá al Ayuntamiento para su transformación en un edificio emblemático que acogerá los servicios sociales del consistorio y de la Generalitat.

SE ACOMETERÁ TAMBIÉN infraestructuras tan anheladas y pendientes como el Bulevar de la Plana o la Ronda sudoeste de Vila-real. En el primer caso, con las obras ya iniciadas y un presupuesto de 30 millones de euros, se dignificará la conexión entre los municipios de Castellón, Almassora y Vila-real a través de una vía interurbana moderna, segura y adecuada a su entorno. En el segundo caso, está a punto de licitarse la primera fase de la citada ronda por un importe cercano a los 10 millones, al tiempo que se está trabajando en desbloquear el contencioso con el Ministerio de Fomento para encajar su enlace definitivo con la N-340.

En las próximas semanas, visualizaremos avances tan significativos como la entrada en funcionamiento de los principales equipos tecnológicos del Hospital Provincial que convertirá dicho centro en un referente oncológico a nivel estatal; el inicio, por vez primera en la Comunitat Valenciana, de un ciclo formativo de química industrial en el IES Vicent Castell de Castellón; la finalización de las obras de perforación y aforo en el pozo les Llargueres de Benassal, que permitirá poner fin al déficit hídrico de este municipio y del de Vilafranca al tiempo que facilitará el caudal necesario para las industrias de la zona; o la licitación del contrato para redactar y tramitar la zona de actividades complementarias del aeropuerto de Castellón, instrumento imprescindible para ampliar un polo empresarial y logístico entorno a las instalaciones aeroportuarias.

Pero quedan en agenda nuevas inquietudes a las que dar respuesta. De hecho, el president Puig adelantó en el debate de esta semana cuatro proyectos para nuestra provincia que verán la luz en lo que queda de legislatura.

El acuerdo con Iberdrola para que esta incluya en su Plan de Inversiones medidas diversas con las que abaratar entorno a un 20 % el coste de la electricidad en el sector de la cerámica, un factor clave para mejorar su competitividad en un mercado cada vez más competitivo.

El jefe del Consell volvió a reiterar su compromiso con la UJI para poder licitar, por importe de 16 millones de euros, la construcción de la segunda fase de la Facultad de Ciencias de la Salud antes de finalizar 2018.

-También se refirió el president a la intención de adquirir el Mas de Sanahuja, una finca rústica de 150 hectáreas ubicada en el entorno más inmediato del pico de Penyagolosa. Una apuesta decidida y concreta con la que salvaguardar y valorizar un espacio natural privilegiado para uso y disfrute de los ciudadanos.

Por último, aunque no menos importante, se anunció en sede parlamentaria la creación de un Plan financiero para sanear corporaciones locales. En la provincia afectará a los municipios de Navajas, Sorita, Bejís, Altura, Villores, Culla, Alfondeguilla, Rossell y les Useres. Una medida más del Govern del Botànic que viene a sumarse al esfuerzo realizado para saldar la deuda con los ayuntamientos o la implantación del Fondo de Cooperación Municipal que el PP tanto prometió pero que nunca quiso ejecutar.

LA DEFENSA DEL MUNICIPALISMO y la lucha contra la despoblación, especialmente significativa en la provincia de Castellón, están en el ADN del Consell del president Puig. Se ha demostrado con la implantación de la Estrategia Avant, cuyas diversas actuaciones han permitido discriminar positivamente municipios con problemas de regresión demográfica. Ahora se anuncia el decreto de creación del Fondo Antidespoblación, inicialmente dotado con tres millones de euros para, desde el propio territorio, iniciar nuevas acciones con las que combatir los desequilibrios territoriales.

Realidades y retos como los presentes son los que están en juego. Debemos consolidar más y mejor las estrategias de avance y, sobre todo, no volver a una nueva etapa de retrocesos y contradicciones continuas. Como dijo el president Puig en el cierre de su intervención en Les Corts, «ara hi ha una Comunitat Valenciana que no vol tornar al pitjor passat i comparteix un optimisme crític. Per impulsar eixa societat avançada li demanem als valencians i valencianes la seua confiança».

*Director Territorial de Presidencia de la Generalitat valenciana en Castellón