En una larga velada que se prolongó hasta que el fósforo se puso a campar sobre las olas en Mar del Plata, tras los hoteles de empaque soviético creados por los sindicatos para solaz de los afiliados, un periodista de Página 12 trató de explicarnos las esencias del peronismo. Afloró desde el resentimiento seudomarxista hasta los florilegios falangistas, los obreros concienciados y la manipulación de las emociones, el populismo que pasó de Perón a Evita y las secuelas de un país que de tanto analizarse a sí mismo no se entiende y de tanto proyectar su propia duda metafísica ha hecho que se contagien los analistas: hasta el punto de que cuando esgrimen lo de «riesgo país» la figura trascienda la mera descripción financiera a un existencialismo patagónico.

En Tiempos recios, Mario Vargas Llosa demuestra que un liberal puede explicar mejor las obscenas maniobras de Estados Unidos y su CIA a la hora de enfangar y ensangrentar Centroamérica (la voladura del régimen de Jacobo Árbenz, que no tenía nada de comunista) que muchos militantes de izquierda. Ahora nos volvemos a asomar al gran misterio argentino sin que acabemos de atisbar en qué medida el combate entre el actual presidente, el liberal Mauricio Macri, y el peronista Alberto Fernández, estrecho aliado de la exmandataria Cristina Fernández de Kirchner, que aspira a la vicepresidencia en las elecciones del domingo.

En Sobre héroes y tumbas, Ernesto Sabato cuajó una de las más memorables novelas de todas las que se han urdido en el español de América. Allí se lee que «los mitos son más fuertes que los hechos que intentan destruirlos», y acaso esa sea una de las claves que ayuda a explicar, nunca a entender, cómo es posible que un país que construyó una ciudad como Buenos Aires para ser capital de un imperio se extravió en el siglo XX y nunca halla la llave de su laberinto.

Si Chile, el país que parecía más estable del Cono Sur, ha entrado en erupción, ¿qué pueden esperar los argentinos de los próximos comicios?. La estrategia de Macri le ha hecho perder el apoyo de las clases desfavorecidas. En Buenos Aires llaman la atención las colas ante los establecimientos de comida rápida estadounidenses. Hasta no hace mucho enfrentado a muerte a la viuda de Kirchner, el no menos peronista Fernández ha reclutado a Cristina. El poder es un imán. Pero la esperanza de que el futuro cambie el domingo en el país de los héroes y las tumbas es mínimo.

*Periodista