CARTA AL DIRECTOR

Leemos en los últimos días en los periódicos y vemos en televisión que Alemania cierra todos los negocios y empresas no esenciales para protegerse del covid; no quieren que pase como en Estados Unidos, donde después del día de Acción de Gracias tuvieron un repunte importante de la enfermedad. Primero es la vida y parece que lo tienen claro.

Alemania, un país rico, va a pagar a las pequeñas empresas y autónomos el 75% de su facturación habitual en esos días. Aquí, en esta piel de toro, incluyendo las autonomías que marcarán sus propias pautas dentro de lo que les deja el Estado, se abre la veda y dejan que nos reunamos con algunas personas o allegados (bonita palabra la de allegados , que nadie aclara). Eso sí, nos piden a nosotros que seamos conscientes y mantengamos unas normas básicas durante los días de fiesta para que no suba el número de casos. Si tuviéramos dinero, si el dinero que tenía que llegar de Europa se hubiera repartido para ese fin, pero que no sabemos a que se dedicará, quizá, solo quizá, nos iría un poquito mejor.

Tenemos que seguir pagando impuestos y devolver los créditos ICO. La poca pequeña y mediana empresa, que ya estaba tocada por todo lo acontecido en los últimos meses, acabará en defunción total, pero eso sí, disfrutaremos de la Navidad con familia y allegados. Para muchos quizá sea la última. Es la eterna historia norte-sur, país rico-país pobre. H

Agapito López