Hace unos días, a punto de finalizar el fatídico 2020 que tanto ha cambiado la vida y costumbres de las personas y las ciudades, que desgraciadamente vio cómo se anulaban fiestas y actos de todo tipo y cómo se llegaban a modificar las costumbres de la gentes e incluso hacía difícil, por no decir imposible, acompañar a amigos y familiares en algo tan importante y dramático como llegar el fin de sus vidas en silencio y lo que es peor, en soledad, tuve oportunidad de asistir un año más a la entrega de los premios QUBO en ese local tan sorprendente y original como es la Bohemia en nuestra ciudad, un local distinto a muchos, felizmente recuperado para la cultura y la música.

Los premios QUBO que se deben al esfuerzo y al trabajo personal de dos grandes animadores y promotores culturales como son Manu Vives y Antonio Arbeloa ; el primero excelente, preciso y riguroso periodista, y el segundo no menos excelente autor y actor teatral, vienen a mezclar y premiar en distintas facetas de la vida literaria y musical a personas de diferentes edades, que lucen biografías muy interesantes y prometedoras.

Nuestra ciudad no tiene por costumbre, lamentablemente, protagonizar muchos actos para destacar a personas en distintos aspectos de la vida ciudadana y menos en actos sin acentos ideológicos más bien oportunistas. En mi caso hace ya muchos años decidí organizar anualmente la Gala del Deporte para premiar en un acto al que asistían tres centenares de personas, las máximas autoridades y que incluso llegaron a presentar figuras muy populares en la información deportiva nacional, y me consta la satisfacción que dicho reconocimiento les produjo a tantos y tantos deportistas que además del reconocimiento de sus clubes o federaciones merecían más.

¿Cuánto tiempo hace que tanto el Ayuntamiento como la Diputación no nombran hijos predilectos o adoptivos o conceden medallas de oro? Si mal no recuerdo las últimas distinciones fueron para la UJI y el Instituto Francisco Ribalta, desde luego muy merecidas, pero ¿cuántos centenares de personas han destacado en estas últimas décadas en el mundo intelectual, cultural, médico, social, empresarial, investigador y si me apuran hasta político, etc, y han muerto o gracias a Dios siguen vivos sin que la ciudad o la provincia les hayan reconocido sus méritos?

A lo largo de más de cincuenta años que me he dedicado al periodismo, podría hacer una lista interminable y de ello nos sentiríamos miles de castellonenses muy orgullosos al margen de opciones políticas o de cualquier signo.

Por eso me parecen muy oportunos, incluso por su modestia, estos premios QUBO, que para los más jóvenes son un acicate en sus trabajos y para su futuro, y para los más mayores, son un reconocimiento a una vida fértil en lo cultural o en lo musical.

La Bohemia completó el aforo permitido por las circunstancias que atravesamos, destacando incluso la presencia de concejales de Benicasim y Burriana, arropando a sus convecinos premiados y destacando también la ausencia de la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de la capital, imagino a lo mejor porque no habían premios para la Memoria Democrática.

Hay que felicitar a los promotores, porque sin subvenciones oficiales presentan anualmente esta oferta. Manu Vives y Antonio Arbeloa son gente llena de valores que merecen el reconocimiento de mucha gente. El que firma estas letras al menos se lo reconoce y les estimula para que sigan el camino emprendido. H

*Periodista