En medio de la desazón que nos trae la pandemia, una luz parece divisarse a lo lejos para salir de ella. Es una búsqueda de la paz, ese objetivo que todos anhelamos desde nuestra intimidad para expandir en el mundo en que vivimos. Pero esa paz exige la educación, no se da gratuitamente, y es desde la educación donde puede propiciarse su conocimiento y desarrollo.

Pues bien, en el año 1964, el profesor, poeta y pacifista Llorenç Vidal , admirado amigo y respetado educador, fundó lo que ya desde entonces llamamos internacionalmente Día Escolar de la No Violencia y la Paz (DENIP), dedicando una jornada educativa no gubernamental para apoyar una educación no violenta y pacificadora, que se celebra el 30 de enero de cada año en el aniversario de la muerte del Mahatma Gandhi .

Y es curioso constatar que cuando la ONU proclamó el Decenio Internacional para una Cultura de la Paz, en 2001, el DENIP venía practicando esta filosofía en los centros educativos desde hacía ya 36 años. Desde entonces la actividad pedagógica propiciada se aplica en numerosos centros nacionales e internacionales con profesores y alumnos que se distinguen por sus diversas creencias e ideologías, pero, sobre todo, por su respeto a los derechos humanos.

El DENIP se apoya en la esperanza de un mundo mejor en el que el educador señala tan solo los caminos que conducen al Amor Universal, a la No-Violencia y la Paz. Concienciar, ejercitar y responsabilizar a sus discípulos en esta difícil tarea es la cuestión, pero dejando en libertad para el autodescubrimiento personal de este mensaje y vivirlo con el estilo de cada uno.

Cada año, se recuerda este mensaje con actividades escolares que, lamentablemente, este, por causas de todos conocidas, no se podrán llevar a cabo con normalidad. Pero la llama permanece intensamente viva. H

*Profesor