No es una letra, sino un dígrafo o conjunto de dos letras o grafemas que representan un solo fonema, por este motivo se excluyó del abecedario.

La RAE lo define como: «Dígrafo que representa el fonema consonántico africado palatal sordo». Vaya definición compleja.

A mí me interesa y me afecta directamente porque con esta combinación de letras es como empieza mi nombre en valenciano, que es como me llaman mis amigos, Chimo, y siempre ha sido así.

Sin embargo en los últimos años y al albur de la totalitaria unificación, algunos listillos quieren suprimir esta letra, sustituyéndola por la x, tx, tq, tj, y han decidido que ya no me puedo llamar como quiera y que tiene que ser Ximo. A mí no me molesta si trato con gente de buena fe, pero sí con los manipuladores que afirman que en valenciano la Ch nunca existió, por lo tanto hay que suprimirla. Se equivocan, no existe en catalán, lo que no significa, pese a aquellos a los que no les gusta, que no existiera y exista en valenciano.

Porque hay diferencias. Si no, se confunden dos sonidos claramente diferenciados en valenciano, el 'fricatiu sort' y el 'africat sort', lo que no ocurre en la fonética catalana.

Niegan lo evidente y olvidan la grandeza literaria del valenciano como Tiran lo Blanch, que se llama así desde que se escribió y no 'blanc' o Ausias March.

Está en palabras usuales como chufa, chiular, puncha, charrar, caprichos, chiquet, chuplar, horchata. O nombres: Blanch, Albiach, Estruch, Domenech, Broch, Benlloch, Alberich. Además, en la más característica de nuestras expresiones, el contundente ¡che! H

Notario y doctor en Derecho