En las últimas semanas han sido muchos los afiliados y simpatizantes de Ciudadanos en Peñíscola que me han parado por la calle para hacerme la misma pregunta: ¿Y ahora qué, Javier? Es casi imposible responder a los 511 votantes que nos dieron su apoyo en las elecciones de 2019, por eso me gustaría que el artículo de hoy sirviese como contestación a cada uno de ellos. También a los que nunca nos han votado, pero que huyen de extremismos y se preguntan si otra forma de gobernar es posible. En Peñíscola y en España.

No me voy a esconder, los resultados de las elecciones madrileñas fueron muy malos para nuestro partido, para el centro político, para la moderación, para la sensatez, que es lo que Edmundo Bal representaba en la campaña. Tal y como él afirmó: «No es un mal resultado para Ciudadanos, es un mal resultado para los madrileños y para los españoles». Sin embargo, nadie dijo que rendirse estaba en los planes de los que creemos que hay vida más allá del bipartidismo, que no todo es blanco o negro.

El papel de Ciudadanos es ahora más necesario que nunca. A lo largo de esta legislatura estamos demostrando que nos mueve un único interés: sacar adelante aquellos proyectos que mejoran nuestro pueblo o vetar los que no aportan nada positivo. Ser útiles, siempre sumando y nunca restando. Soy consciente de que, al igual que cuando se pierde un partido por goleada, es difícil bajar al vestuario a animar a los jugadores. Pero es entonces cuando se ve de verdad la pasta de un entrenador o un presidente, a las duras y a las maduras. Para levantar el ánimo y comenzar a pensar en entrenar aún más duro. Y este partido llamado Peñíscola lo jugamos entre todos. Que nadie lo olvide.

Concejal de Ciudadanos en el Ayuntamiento de Peñíscola