Cuando este artículo llegue a las manos de los lectores de Mediterráneo, en formato impreso o digital, quisiera que supiesen que no es un día más. Es el primer día en el que esta provincia de Castellón tiene una alcaldesa de Ciudadanos. Un hecho que nunca había sucedido en el cerca de medio siglo que tiene nuestra democracia. Hoy empieza todo.

Como dije ayer nada más recoger la vara de mando de mi antecesora, afronto este reto con muchísima alegría, mucha ilusión y con muchas ganas de trabajar. Pero también a su vez con una gran responsabilidad, porque en los próximos dos años represento al pueblo de Oropesa en todo el mundo. Y soy plenamente consciente de lo que eso significa. Desde ayer aún más.

Oropesa es mi razón de ser. Me presenté a la alcaldía convencida de poder mejorar la calidad de sus habitantes y hoy, dos años después, puedo decir bien alto y claro que lo hemos hecho. Junto a mi compañera Silvia Arnau, nos hemos dejado la piel por combatir la pandemia con todas nuestras fuerzas. Hemos estado al lado de la hostelería, de los comercios, de los emprendedores y, por supuesto, de todos aquellos que han sufrido en su salud este cruel virus.

Ahora toca seguir demostrando que merecemos la confianza que los ciudadanos depositaron en nosotros, renovando un compromiso que firmamos hace dos años. Es mucho lo que queda por hacer, también lo realizado, pero hemos demostrado que ser ambiciosos no está reñido con ser realistas.

No quisiera acabar sin dar las gracias a mis compañeros de partido en todos y cada uno de los municipios de nuestra provincia. Este es un éxito de todos. Colectivo y plural. Porque es el de una formación a la que le ha costado mucho abrirse paso en el bosque del bipartidismo. Y por eso esta alcaldía con corazón naranja es la de todos ellos. Gracias por arroparme en la toma de posesión y durante estos dos años. Gracias a mi partido y a los vecinos y las vecinas que me dieron su confianza en las urnas. Gracias por tanto Oropesa.

Alcaldesa de Oropesa