En el 1991, el disco Nevermind de Nirvana salió al mercado y se transformó en un éxito casi inmediato, con 30 millones de copias vendidas. Todo el mundo reconoce su portada con un bebé desnudo sumergido en una piscina, intentando coger un billete de 1 dólar. Aquel bebé acaba de cumplir 30 años y ha tenido la genial idea de presentar una denuncia a los exintegrantes y herederos del grupo, acusándoles de pornografía infantil.

La demanda sostiene que los acusados se beneficiaron de la comercialización y explotación sexual de Spencer Elden, el bebé hecho ya un hombre, exigiendo una indemnización por los daños que ha sufrido y los que seguirá sufriendo de por vida. También demanda al fotógrafo (Kirk Weddle), amigo de su padre, que fue el que concedió el permiso para la foto, quien cobró 200 dólares por los 15 segundos que duró la sesión.

Curiosamente, durante mucho tiempo, Spencer se ha mostrado ufano por aparecer en la portada del disco. Es más, en el 2016, cuando el álbum cumplió sus 25 años, se fotografió feliz y dichoso junto al disco. Etimológicamente, la palabra hipocresía proviene del griego hypokrisía, que de manera literal significa «responder con una máscara». Se puede definir un comportamiento hipócrita como aquel en el que la persona demuestra una incongruencia entre las acciones que lleva a cabo y lo que piensa.

Como el caso de Spencer, que siempre se ha jactado de ser el icónico bebé de la piscina, llevando incluso tatuado en su pecho el nombre del álbum, y en cambio ahora presenta una demanda de 2,5 millones para mitigar su pena.

Pero a Spencer se le olvida que la felicidad es interior, no exterior, por lo que no depende de lo que tenemos, sino de lo que somos. Una persona auténtica y en armonía es la que es coherente entre lo que piensa y lo que hace. Y en el caso de Spencer la honestidad, el decoro y la dignidad brillan por su ausencia.

*Psicólogo clínico

(www.carloshidago.es)