Suscríbete El Periódico Mediterráneo

El Periódico Mediterráneo

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Paco Mariscal

AL CONTRATAQUE

Paco Mariscal

Cual vid entre el jazmín

Que andaba uno, vecinos, por donde el rovelló por el entorno del Penyagolosa. Un entorno convertido en arcadia de un verde luminoso, merced a las lluvias del verano que agoniza. Y no lograba, en ese bello paraje del País Valenciano, olvidar las maldades que las fuerzas telúricas de nuestro planeta desencadenan por donde las tierras hermanas de las islas Canarias. Poco sabemos de esas emisiones violentas desde las profundidades de la Tierra a su superficie. Y casi nada sabemos de rocas fundidas en el subsuelo, gases, magma y lava que emergen de lo profundo. Hemos llegado a la luna, y desconocemos lo hondo del globo que habitamos.

Aunque en la superficie del globo tropezamos a diario con otro tipo de maldades, antiguas como la erupción de los volcanes, por ejemplo, la prostitución. Indica Verònica Ruiz, edil por donde el Ayuntamiento del Riu Sec, que hoy se debe recordar al vecindario la celebración del Día Internacional Contra la Explotación Sexual y el Tráfico de Mujeres, Niñas y Niños. Esto es, en el ámbito internacional recordar que comprar sexo, esclavizar sexualmente a la infancia y otras reprobables zarandajas contra la dignidad humana están globalizadas, y que, combatirlas, es tarea e incumbencia de la ciudadanía en su conjunto. Bien pensado, por supuesto, el recordatorio, para acabar con lo que la moza califica como el prostíbulo de Europa, es decir, las tierras hispanas y valencianas junto al Riu Sec. Aun cuando esto último tiene un carácter más dudoso, y una campaña puntual para acabar con este tipo de maldades, también. Carece la edila de datos puntuales y fehacientes para determinar que habitamos las tierras más fornicadoras y pecaminosas de Europa, en primer lugar; y en segundo, falta conocer hasta qué punto una campaña puntual puede terminar con una maldad que no corrigió ni el mismísimo Fidel Castro por la vía dictatorial: ahí está todo el tema de las jineteras cubanas, como aquí tenemos la historia del Camí del Caminàs. Harto complicado es el tema, y no conviene simplificarlo.

Acabar con los tabúes y el lenguaje subliminal

Para no simplificarlo, lo inicial y primero sería acabar con los tabúes y el lenguaje subliminal, y, aquí, con las metáforas huertanas valencianas con las cuales aludimos al sexo en el ámbito de lo tabernario; a los temas y motivos referentes a la entrepierna, que tienen un matiz erótico y no fisiológico. El tema necesita de una reflexión larga y meditada, una reflexión que poco a poco vaya llegando a las nuevas generaciones, a quienes solo les llegan, y eso está constatado, los ecos de una pornografía a su alcance en los teléfonos o tabletas al uso. Una pornografía que falsea la realidad del mundo del sexo, de los sentimientos y del amor. Que todo va junto.

Bien está el recordatorio de Verònica Ruiz. Pero a esas nuevas generaciones sería conveniente darles a conocer el concepto del amor que diseñó Platón, que no es amor sin sexo como suele creerse, sino que parte del sexo para llegar al sentimiento y el alma. Dejó sexo y amor retratado el poeta y soldado neoplatónico Francisco de Aldana en el siglo XVI, en uno de los sonetos eróticos más hermosos de la literatura castellana. Soneto que, perdonen el desatino vecinos, transcribo en parte, porque se refiere a la unión corporal y anímica de los enamorados: «Cuál es la causa en la lucha de amor trabados/con lenguas, brazos, pies y encadenados/cual vid entre el jazmín se va enredando/ en nuestros labios de chupar cansados/ en medio a tanto bien somos forzados/ a llorar y suspirar de cuando en cuando».

Y en los tercetos hallamos la respuesta: «Amor, mi Filis bella, que allá dentro/ nuestras almas juntó, quiere en su fragua/ los cuerpos juntar también, tan fuerte/ que no pudiendo como esponja el agua,/ pasar del alma al duce amado centro,/ llora el velo mortal su avara suerte».

Esto es, se jadea durante el acto amoroso, porque los cuerpos no se pueden fundir como se funden las almas. En el apacible y bucólico paisaje, divisado desde el Penyagolosa, podrían ser un repelente contra la prostitución.

Compartir el artículo

stats