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El Periódico Mediterráneo

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Jose Martí

A FONDO

José Martí

De Aínsa en el Pirineo, a Matet en el Espadán

Comparada con otros países, en España la financiación local de los pueblos pequeños es mejorable

Estuvimos en Aínsa, pleno Pirineo oscense. Seguramente conocerán su casco antiguo, una preciosidad. Se celebraba el V Congreso EsMontañas, asociación que reúne a pueblos de montaña de toda España. El título: Territorios de Montaña, el reto de la cohesión. Castellón es la segunda provincia más montañosa de todo el Estado y pensamos que su Diputación ha de estar ahí, ahí y en todos los lugares donde se defiende a los pueblos de interior y donde se quiera plantar batalla al reto demográfico. Francisco Velasco, catedrático de Derecho Administrativo en la Universidad Autónoma de Madrid, puso cifras y argumentos a lo que ya intuíamos: en lo referente a la financiación local de municipios y diputaciones, la participación en los tributos del Estado no puede ser únicamente por habitante. El profesor está elaborando una comparativa con otros países, de la que se desprende que la financiación local de los pueblos pequeños de España es claramente mejorable.

Marcel Iglesias, presidente de EsMontañas, y Francisco Boya, secretario de Estado para el Reto Demográfico, incidieron en el importante asunto de la Cohesión y del Relato. Nosotros mismos y en estas mismas páginas lo hemos planteado más de una vez y, con su permiso, como nos parece importante, volveremos a incidir en la cuestión.

Entre todos estamos llevando adelante una nueva Paideia, en término griegos, Weltanschaung en términos clásicos o Relato en términos postmodernos sobre la ruralidad, el campo, el interior, el pueblo y lo pequeño. No se trata solo de que haya entrado en la agenda política y que por primera vez exista una Secretaría de Estado para el Reto Demográfico, es que está en la agenda social, en la mentalidad de las gentes, en el humus cultural de la sociedad. Y en ese relato, en la narrativa que se está escribiendo, hemos de entrar sin alharacas, sin victimismos, ni con agravios, ni con enfados, pero sí con fuerza, con vigor, con ilusión y con ganas. Con «voluntad de poder», diría Nietzsche.

Los pueblos de montaña, los pueblos de interior, no son territorio, son comunidades que están en el territorio. «No quieren ser ni reservas indias, ni reservorios de la biodiversidad», como muy bien dijo Francisco Boya; son comunidades que habitan el territorio, que viven el territorio, que pueblan el territorio y que cuidan el territorio. Mal estaría que esa comunidad dejara de serlo, se deshabitara y desapareciera.

Nuestro amigo Kant tiene una hermosa parábola que habla de una insensata paloma que piensa en lo libre y alto que volaría si no tuviera el aire en contra molestándola al volar, ignorando que es precisamente ese aire el que sustenta su vuelo. Algún ecologista urbanita y despistado --afortunadamente hay muchos que no lo son-- , piensa, algo parecido a la paloma: ¡qué bien y qué bonitos estarían los campos, los bosques y la naturaleza sin personas, sin habitantes, sin pueblos! Algo así como un gran parque temático para domingos, vacaciones y fines de semana. No es eso lo que se necesita. Y si alguien lo piensa, mal vamos. Eso no es cohesión territorial, sino desvertebración, descomposición y pérdida.

Un territorio con oportunidades

Nos conviene a todos que eso no ocurra. Y para que no suceda es fundamental un territorio con oportunidades. Y que desde el ámbito de decisión política que primero que no se impida y después que se creen las condiciones para retener el talento y propiciar, cuidar y mimar las iniciativas que surjan en el ámbito rural. La tecnología, la digitalización y la conectividad suponen una magnífica oportunidad para el campo. Un concejal de Aínsa nos decía que en el Pirineo ya hay pastores que son youtubers, altos directivos ingleses que trabajan desde allí y furgonetas de reparto que nos igualan a todos en la posibilidad de comprar.

Una nueva concepción de lo rural está en marcha y la revolución digital llega a todas partes. Hay que reinventarse y crear calidad de vida y bienestar desde nuevas iniciativas. Seguramente, ustedes no estuvieron el sábado en Matet, habrá que mejorar la promoción del evento. Allí se desarrolló el XVIII Encuentro de los Pueblos del Parque Natural de la Sierra de Espadán. De estar habrían visto las iniciativas, los proyectos, las ideas, las ganas que hay en nuestro interior, que no es el Pirineo, ni lo necesita, que es la Sierra de Espadán. El año que viene estaremos en Torralba, no se lo pierdan.

Presidente de la Diputación de Castellón

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